Los vecinos ya pagaron $100 millones y poco fue al servicio

Cloacas Municipales. Eso recaudó en 2011 una sobretasa que se le cobra al 50% de los vecinos que están conectados a la red. Sin embargo, al menos dos tercios se gastó en otra cosa.
Hoy, el oficialismo se prepara para dejar aprobada en el Concejo Deliberante la creación de un nuevo tributo que deberán pagar todos los vecinos: una sobretasa del 10 por ciento sobre la factura de Aguas Cordobesas que, según el cálculo oficial, recaudará unos 30 millones de pesos en 2012. Eso será, aseguran y así justifican su creación, para financiar “nueva obra” en la red cloacal, una infraestructura que hoy sirve a la mitad de la ciudad y que debe extenderse y potenciarse en su actual capacidad.

Sin embargo, la mitad de los contribuyentes que serán alcanzados por el nuevo cargo y tienen el servicio ya pagan, desde hace años, un jugoso tributo para mantenerlo: son más de 240 mil –según datos de Catastro– a los que se factura una sobretasa de cloacas del 45 por ciento sobre el monto del inmobiliario que les toca, y que viene incluida (no discriminada) en su cedulón. Si bien se trata de un arancel por gozar del servicio, cierto es que si todo lo que recaudase viniera destinando a mejorar la red, muy probablemente el nuevo cargo no tendría razón de ser.

Sólo este año, la sobretasa de cloacas llevó a las arcas municipales alrededor de 100 millones de pesos, el triple de lo que se supone reunirá la nueva imposición. Se trata de un cálculo de lo efectivamente recaudado, ya que lo facturado –sin computar la evasión– es bastante mayor.

A contramano, también en 2011, el municipio presupuestó menos de 40 millones de pesos para mantener la red cloacal y, según el personal del área, terminó gastando unos 20 millones de pesos. Menos de un cuarto del dinero que se cobra a los vecinos para mantener ese servicio.

¿Dónde terminó el resto? En la gran “bolsa” de gastos corrientes, consumido en gran medida por la ecuación que encorseta las finanzas comunales: personal, y en bastante menor medida Crese y los subsidios al transporte.

A otra bolsa. La creación de cargos para los vecinos justificados en un destino específico y su posterior uso en otra cosa es una práctica de larga data en el municipio y genera, entre otras consecuencias, lo que ahora se ve: que se vuelva a cargar a los contribuyentes aranceles para fines reiterados (ver “Desagües...”). Si bien la UCR insiste en que la sobretasa del agua es para “nuevas obras” y la que ya se abona es cargo por el servicio, esa lógica implicaría que lo cobrado vaya a él, algo que no sucede. Si se mira hacia atrás, desde el revalúo de inmuebles aplicado por Giacomino en 2009, la sobretasa de cloacas recaudó más de 200 millones de pesos, mucho más del doble de lo que se usó para Redes. Por caso, todas las obras importantes para ampliar la red (duplicación de Bajo Grande, Cloaca Máxima Sur, etc.) se financiaron con fondos enviados por la Nación.

Oscar Basáez, empleado histórico y delegado del Suoem en la Dirección de Redes Sanitarias y Gas, señaló que este año esa dependencia no gastó más de 20 millones de pesos: el salario de sus 53 empleados y alrededor de 2,5 millones de pesos en insumos y equipos. El nuevo secretario de Desarrollo Urbano, Mariano De Juan, precisó días atrás que toda la red existente puede mantenerse con muy escasa inversión: reparando equipos para que funcionen las seis brigadas que desobstruyen y, ya con eso, habrá margen para hacer mantenimiento preventivo.

Viejo cargado. Sobretasas de cloacas. Está vigente desde hace años. Se le factura a más de 240 mil contribuyentes que tienen servicio cloacal en su cedulón del impuesto inmobiliario. Es un recargo del 45% sobre el monto de la tasa a la propiedad correspondiente.

Mantenimiento. Su fin es mantener la red y permitir mejoras en el servicio.

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Desagües: pasa igual

Además del tributo que la mitad de los propietarios que tienen servicio deben pagar por las cloacas, el cedulón de inmobiliario incluye para el 100 por ciento de los contribuyentes otra sobretasa (del 20% sobre el monto del inmobiliario) para “la construcción de desagües pluviales”, creada durante las anteriores gestiones radicales.

Sin embargo, una parte mínima de esa recaudación tuvo ese destino, el resto financió gastos corrientes. Sólo los últimos tres años, la sobretasa reunió 160 millones de pesos, mientras que el dinero propio destinado a esas obras fue mínimo (lo saben, por caso, los vecinos de Alta Córdoba que aún no pueden ver concluido su histórico desagüe). En paralelo, se gestionaron fondos a la Nación para estos proyectos.

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