Vecinos organizan rondines contra la matanza de perros

Una veintena de perros fueron envenenados. "Ahora vamos a vigilar nosotros, de día y de noche. Es la única manera de hacer algo porque nadie nos da pelota", dijo una mujer residente en Paul Harris al 2900.
A casi dos meses de los misteriosos envenenamientos que mataron ocho perros en las zonas del microcentro y Villa Mitre, parece que la trágica saga de los animales bahienses continúa su derrotero por la ciudad. Ahora le llegó el turno a las mascotas de la calle Paul Harris al 2900, en pleno corazón del barrio Fonavi, y los vecinos se organizaron para evitar nuevas matanzas.

Según pobladores del lugar, cerca de veinte perros fueron asesinados en las últimas dos semanas, siempre con idéntico modus operandi : alimentos rociados con un veneno todavía desconocido y dejados cerca de donde suelen arrojarse los residuos domésticos.

En todos los casos los ataques se produjeron entre las 20 y 22, cuando las mascotas aún estaban fuera de sus respectivas casas, merodeando a la espera de un llamado de sus dueños.

El efecto del veneno es casi inmediato, provocando una serie de espamos y convulsiones que desembocan en la muerte del animal, si no recibe asistencia veterinaria inmediata dentro de los primeros 20 minutos luego de la ingesta del tóxico.

Pese a que la iluminación de la cuadra no es óptima, llama la atención que nadie haya podido descubrir al agresor in fraganti, debido a la gran cantidad de casas que existen en la manzana, con gente de todas las edades.

Sin embargo, todos están seguros de que se trata de un vecino de la misma manzana, sobre todo por la velocidad y discreción con las que habría actuado.

De hecho, aseguran que tienen algunos sospechosos bajo la mira.

En vigilia. Vanina es una de las muchas vecinas que sufrió la muerte de su perro. Todavía conmovida, explica que, ante la seguidilla de casos, los vecinos pidieron ayuda a la Policía, Defensa Civil y hasta al personal de Zoonosis de la comuna.

Pero hasta el momento no obtuvieron una respuesta concreta.

Y por eso, explican, debieron asesorarse para improvisar algún tipo de enfermería de urgencia.

"Nadie nos ayuda, el otro día llamamos desesperados a una veterinaria a eso de las 14, y nos dijo que no iba a atendernos hasta las 17, cuando empezaba su turno. Para esa hora, el perro ya estaba muerto", cuenta Vanina.

Fue entonces cuando varios de los damnificados se informaron sobre una mezcla de leche y aceite que puede funcionar como vomitivo, generando un brusco lavado de estómago. Esto, claro, sólo si el animal envenenado es descubierto a tiempo.

Con ese sistema ya lograron salvar a dos perros.

El otro remedio al que debieron apelar en plena emergencia es la técnica del sangrado, por la cual se corta una de las orejas, confiando en que la hemorragia provoque una fuga de parte de las toxinas.

Pero la cifra de muertes se volvió tan grotesca durante el último fin de semana --seis casos, además de una veintena de gorriones--, que muchos entendieron que era el momento de pasar a una nueva modalidad: los rondines vecinales.

La idea es que diferentes personas caminen por la zona, vigilando no sólo el estado de cada perro, sino también para detectar cualquier movimiento inusual.

"Ahora vamos a vigilar nosotros, de día y de noche, porque es la única manera de hacer algo, porque nadie nos da pelota. No sabemos si estamos frente a un psicópata. Mirá si todavía envenena a un chico, ¿recién ahí va a reaccionar la Municipalidad?", se pregunta Vanina.

A pocos metros se escucha un ladrido.

Y ésa será, por ahora, la única respuesta que obtenga.

Impunidad en Drago. Aún sigue impune la matanza de perros en la peatonal de calle Drago registrada a fines de febrero pasado. En aquel momento se habló de un veneno fosforado, un químico que ataca directamente el sistema neurológico de la víctima, provocándole convulsiones y vómitos. El ataque coincidió, sugestivamente, con otros realizados en las zonas de Villa Anchorena, Pacífico y macrocentro

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