Vecinos molestos por un basural improvisado

Vecinos molestos por un basural improvisado
En la parte de atrás del predio de Bromatología, el municipio descarga basura domiciliaria desde hace largo tiempo. A una calle de por medio, se encuentran en proceso de construcción viviendas de COVILU
Si bien el actual gobierno insiste en asegurar la vigencia de un programa que permitirá la transformación del actual Basural Municipal en un relleno sanitario controlado -promesa que con sus variantes también se escuchó durante las gestiones de Miguel Prince-, la realidad parece marchar en sentido contrario.

En primera instancia porque el predio de la ruta 192 no muestra síntomas de mejoría, tanto en la disposición de los desperdicios domiciliarios como en la adecuación y saneamiento del sector donde hasta hace pocos meses descargaban los tanques atmosféricos.

Pero además, porque desde hace aproximadamente un año otro predio administrado por el municipio recibe la basura generada por los hogares lujanenses. En el ex Matadero Municipal, donde funciona Bromatología y la sede de la Asociación de Clubes Infantiles de Fútbol del Oeste (ACIFO), se levanta un basural que limita con un amplio terreno en el cual se desarrolla un plan de construcción de la Cooperativa de Viviendas Lujanense (COVILU).

Si bien las autoridades municipales explican que se trata de un lugar de emergencia cuando las lluvias impiden a los camiones ingresar al Basural Municipal, el sector sufre el descontrol en la disposición de los desperdicios como ocurre en la ruta 192. Y los vecinos ya no ocultan su malestar por una situación que se prolonga. Por eso hablan de olores nauseabundos, humo y de la proliferación de roedores y otras especies molestas propias de los lugares donde se acumula gran cantidad de basura y mugre sin control alguno.

De no existir cambios, muchos de los futuros propietarios de las casas que se encuentran en construcción observarán desde sus ventanas un panorama absolutamente desagradable compuesto por bolsas y otros objetos, entre los que se incluyen las carrocerías de vehículos que parecen haber dejado de andar hace mucho tiempo. Incluso, en un predio adyacente dividido del ex Matadero Municipal por postes que alguna vez sostuvieron algún tejido de alambrado, sobresalen tres carrocerías de colectivos cubiertas de óxido.

Entre las futuras vivienda y el terreno existe una separación de una calle. Tampoco es mucha la distancia entre el diseminado montículo de basura y las casas ubicadas sobre la calle Champagnat.

El lugar suele ser frecuentando por cirujas –denominados también "trabajadores informales de la basura"- que intentan rescatar objetos que aún encuentran un precio en el circuito del reciclado.

Un vecino que se acercó a dialogar con el equipo periodístico que el miércoles recorrió la zona, recurrió a una contradicción tan obvia como real para graficar el problema creciente que representa ese enclave de desperdicios que funciona al margen de cualquier reglamentación ambiental: "Después hacen campaña contra el dengue y esas cosas, pero esto es un desastre".

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