Vecinos denuncian otra vez malos olores

Los malos olores invadieron parte de la Ciudad y en algunos de los barrios afectados pusieron en la mira a la Destilería
Los malos olores invadieron parte de la Ciudad y en algunos de los barrios afectados pusieron en la mira a la Destilería. Según relataron vecinos de Villa Argüello, Villa Progreso, El Mondongo, Villa Elvira y el Policlínico, la aparición de una densa columna de humo negro en la “antorcha” del complejo petroquímico coincidió con sensaciones de malestar, ahogo e irritación en las vías respiratorias. Según YPF, hubo un “pequeño desperfecto” en una de sus plantas, que “fue solucionado de inmediato”.

“Serían las once, once y media, cuando salí al patio para descolgar la ropa y sentí un olor muy fuerte y bastante feo, como a caucho quemado” relató Nilda Ramos, desde 1 y 72: “enseguida miramos para el lado de la Destilería, y vimos una columna de humo bastante grande. No es el primer domingo que la vemos, pero éste fue el más fuerte; es una zona con un hospital, hay enfermos, chicos recién nacidos y embarazadas”.

En Villa Argüello, Carlos Wakun sumó a la queja por el humo otra por cenizas. “Antes del mediodía, entre las 9,30 y las 10, se puso todo el cielo blanco, tanto que no se veía a mucha distancia” precisó el vecino de 64 y 126: “al rato, un polvillo se depositó sobre las casas y los autos del barrio, similar a la ceniza volcánica”.

“Llamamos a la municipalidad, a Defensa Civil y nada” afirmó Wakun: “también a la gente de Política Ambiental, que llegó varias horas después de los hechos; es la tercera o cuarta vez que hacen lo mismo, entonces sacan los aparatitos y dicen que no les marca nada raro. Hace 35 años que vivo acá, y nunca tuvimos tantos problemas de contaminación, con mal gusto en la boca, ardor en la garganta y gente que se ahoga”.

"NI CENIZA NI MALOS OLORES"

Voceros de YPF admitieron que “por la mañana hubo un pequeño desperfecto técnico en uno de los compresores del cracking catalítico ‘B’, y cuando este tipo de contingencias ocurre, algunos de los gases que se utilizan para los procesos que se suspenden deben ser redirigidos para su tratamiento por incineración; por eso la antorcha despidió una llamarada más notoria que la habitual. El problema puntual se solucionó de inmediato, a partir de lo que se trabajó en la normalización total del sistema; en ningún caso se emitió particulado o cenizas, y tampoco se generaron malos olores”.

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