Espacios Verdes ya sacó tres olmos del predio del ferrocarril y planea extraer 20 más. Habitantes del lugar y organizaciones se oponen a la decisión y advierten que el Municipio no está podando y reforestando adecuadamente en la ciudad
A poco tiempo de la llegada de las altas temperaturas, los vecinos de barrio Alberdi se encontraron con que el área municipal de Espacios Verdes empezó a talar los altos olmos que llevan años dándole sombra al bulevar Ameghino. Ante ello, detuvieron a los trabajadores, juntaron firmas, presentaron reclamos ante la Defensoría del Pueblo y se reunieron con funcionarios, pero hasta ahora no obtuvieron una solución.
Desde el Municipio afirman que la decisión responde a una ordenanza sancionada en 1998 y a que estos árboles rompen las veredas, están enfermos y son una plaga.
Pero las consecuencias de esta tala con relación a la falta de sombra, el aumento de la temperatura y de monóxido de carbono, la desaparición de un refugio para las aves no sólo son enumeradas por los habitantes de la zona, sino también por la Asociación para la Conservación de la Flora y Fauna (Acofa) y el vivero comunitario Wichan Ranquen.
Vecinos y organizaciones también señalan diversas falencias que se observan en el trabajo desarrollado por el área Espacios Verdes en la ciudad. Falta de mantenimiento de las especies existentes, podas fuera de época, escasa plantación de árboles nativos y ausencia de riego y cuidado para las especies plantadas en los últimos años son los principales cuestionamientos que enumeran.
Resistencia de los habitantes
En las últimas semanas, el Municipio extrajo tres árboles que se encontraban en el Andino. Posteriormente podaron algunas especies más con el objetivo de seguir talando. “No los sacaron porque con mi mujer nos pusimos debajo de los árboles y no los dejamos seguir trabajando”, contó el vecino de barrio Alberdi Hugo Guerra.
Guerra junto a Marina Högdahl, quien también vive en el sector, relataron a PUNTAL que, ante las gestiones que comenzaron por su temor a la desaparición de más especies, tomaron conocimiento de que el gobierno local planea extraer más de 20 árboles ubicados en el bulevar Ameghino.
En ese marco, los vecinos presentaron una nota a la Municipalidad y un reclamo a la Defensoría firmado por más de 130 vecinos solicitando que se detenga la tala en el predio. “Hay una angustia en la ciudadanía de que no saquen los árboles”, dijo Högdahl, quien también integra Acofa.
Ante ello, el mes pasado se reunieron con funcionarios del área de Espacios Verdes. “Ellos aducen que hay una ordenanza del año ‘98 que declara plaga a los olmos y a la acacia bola. Entonces ahora quieren ejecutarla. Pero si pasaron 13 años, ¿por qué no previnieron forestar todo el predio como para tener árboles a la hora de tener que sacar?”, se preguntó Guerra.
Entre los fundamentos expresados para realizar la tala, el Municipio enumeró que los árboles del lugar rompen las veredas, generan riesgos ante vientos y tormentas, que están enfermos y son una plaga.
Ante el argumento de que los olmos están enfermos, los ciudadanos consultaron a un ingeniero agrónomo y les aseguró que los mismos estaban sanos y sólo requerían cuidado y mantenimiento.
“Como acá hay prevención cero, ellos no tomaron la precaución de recorrer la ciudad para ver cuál es el estado de los árboles y si hay alguno enfermo podarlo y ejecutar la cura necesaria para evitar que siga enfermándose”, argumentó el vecino.
Por otro lado, Guerra afirmó que la deforestación no se reduce al bulevard Ameghino, sino que se observa en toda la ciudad.
Plantar sin extraer
Desde el área de Espacios Verdes señalan que las especies taladas serán reemplazadas. Sin embargo, vecinos y organizaciones plantean que el crecimiento de los árboles nuevos llevará muchos años para equiparar los beneficios de los que ya existen y además desconfían de que los mismos perduren.
“El mayor miedo que tiene toda la gente es la falta de mantenimiento y cuidado, y que pasen 25 años hasta que tengamos un árbol que dé sombra y vuelva a haber el ambiente que hay ahora”, expresó Högdahl.
Esto se debe a lo que vienen observando los riocuartenses con relación a las nuevas especies plantadas en la ciudad. En el Andino, por ejemplo, el gobierno local afirma haber plantado 180 árboles. Sin embargo, los habitantes del sector afirman que muy pocos prosperaron.
“A los retoños que pusieron nadie los regó ni los atendió”, dijo la vecina. A esto se suman los daños que ocasionan las personas, que muchas veces rompen los árboles recién plantados y nunca vuelven a reponerse.
De este modo, tanto los habitantes de Alberdi como integrantes de la organización Wichan Ranquen coinciden en la urgencia de reforestar la ciudad antes que extraer especies.
En una carta entregada al Municipio los vecinos manifestaron la necesidad de “aprovechar el espacio verde del Andino, que es terreno fiscal en donde no se van a construir casas, para someterlo a una fuerte forestación”. Y agregaron la necesidad de transformar el predio “en un verdadero e importante pulmón verde para la ciudad”.
En el mismo sentido, desde el vivero comunitario sostuvieron: “La Municipalidad se debería ocupar más en reforestar la ciudad con nativas o a lo sumo con frutales antes de sacar árboles, porque los árboles del Andino son muy viejos y no se pueden reemplazar tan rápido”.
Así destacaron la necesidad de una mayor planificación, dado que llevará muchos años recuperar la sombra que brindan actualmente los más de 20 árboles que quieren sacarse con especies nuevas. “Y más en esta etapa, que estamos empezado el verano. Son trabajos que en todo caso se pueden planificar a largo plazo, sacar uno o dos árboles por año e ir reemplazándolos”, indicaron desde la ONG.
Más allá de este caso particular, desde Wichan Ranquen analizaron: “Río Cuarto tiene una carencia muy grande en cuanto a árboles y forestación. Es una ciudad que está muy expuesta al sol; en el centro y macrocentro hay un déficit muy grande de árboles”.
Según integrantes de la ONG, los espacios verdes también carecen de la vegetación necesaria. “No se hace una buena reforestación en la ciudad y un buen seguimiento de lo que se planta”, advirtieron. Y agregaron que además se plantan muchas especies exóticas y no aquellas propias de la zona.
Las personas consultadas coinciden en destacar que el Municipio tampoco realiza un cuidado adecuado de las especies que ya existen en cuanto a la poda, riego y cura de las mismas.
Las podas son una de las principales falencias destacadas. “Si hacen podas, lo que hacen es encargarle la poda a una cooperativa de trabajo que hacen desastre. Eso pasa en toda la ciudad”, expresó Guerra.
Por su parte, desde el vivero comunitario manifestaron: “Este último tiempo en Río Cuarto las podas han sido demasiado tardías”.
Al respecto, explicaron que esta tarea debe realizarse durante el invierno, entre los meses de junio, julio y agosto, “para no lastimar a los árboles y para prevenir enfermedades y que pueda cicatrizar la herida que se le abre en la poda”. Además, un miembro de Wichan Ranquen destacó que esto también perjudica a las personas que caminan por la calle, dado que “nos quitan la sombra”.
“No hay política de Estado”
Los habitantes que vienen organizándose contra la tala manifiestan que la falta de políticas adecuadas con relación a la vegetación y los espacios verdes de la ciudad lleva varios años expresándose.
“Es mucho más fácil y barato sacar los árboles. No hay política de Estado al respecto. No tienen un equipo profesional”, dijo Guerra.
Ante esta situación y considerando los múltiples beneficios que los árboles les brindan a los riocuartenses, solicitaron a los funcioanrios municipales no sólo que detuvieran la tala, sino también que priorizaran el cuidado de árboles y la forestación.
“Los invitamos a que pasaran a la historia como los que cambiaron el paradigma de Río Cuarto porque esto tiene toda una historia en la ciudad, es una práctica habitual, desde siempre fue así”, relató uno de los vecinos aunque desconfiaron de que el gobierno local vaya a modificar esta tendencia.
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