Todo apuntaría a un grupo de menores, cuyas edades oscilan entre los 13 y 17 años. Temen por la integridad de los más pequeños que juegan en los alrededores.
Algunos de ellos contaron sus experiencias personales, como es el caso de María Acevedo, quien dijo: “Fui desvalijada el 16 de diciembre del año pasado, me sacaron todo, y sabemos quiénes son. Fui a denunciar en la Comisaría 10ª, pero ni siquiera se llegaron a mi casa para ver si era cierto o no. Entonces me decidí y fui a hablar con los que creía eran los culpables, que son chicos que tienen entre 13 y 17 años. Me negaron todo lo que habían hecho, dialogué con los padres y ellos también lo negaron”.
Relataron que hace poco menos de una semana, Omerio Cárdenas recibió un golpe en la pierna que le produjo una quebradura. “El impacto fue muy fuerte y los médicos sospechan que lo que le tiraron fue un ruleman o algo más pesado. Siempre lo hacen, los chicos se juntan en la cancha de fútbol, y desde ahí tiran piedras a cualquiera”, indicaba la esposa de Cárdenas.
Asimismo, dejaron en claro que ya agotaron todas las posibilidades para acabar con esta modalidad violenta y delictiva, que les genera sensaciones de bronca y de impotencia. Por ello dijeron que “nosotros ya no sabemos qué hacer, porque además estos chicos se drogan y eso genera más peligro, ya que bajo la influencia de estas sustancias no son conscientes de lo que hacen”.
Declararon también que las luces de emergencia de “Puente Viejo” siempre son sustraídas, al igual que las mangueras, los focos y los cables.
“Apelamos al Nuevo Diario para que las autoridades sepan lo que estamos pasando. No queremos que esto termine en malos términos, porque creemos que lo mejor es manejarnos por las vías legales. Por eso pedimos encarecidamente que nos den respuestas, que alguien nos diga qué más podemos hacer, cómo debemos actuar, porque sinceramente esta situación nos está superando”, remarcaba Acevedo.
Por último, cabe destacar que la División Prevención y Alcoholismo colaboró en varias oportunidades en los inconvenientes que se presentaban en el barrio, más precisamente en el sector que rodea la calle Congreso y Octavo Pasaje.
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