Vecinos del barrio Guadalupe exigen mejoras habitacionales

Muchas familias viven hacinadas, debido al rápido crecimientoMuchas familias viven hacinadas, debido al rápido crecimientoEl barrio Guadalupe es uno de los lugares con mayores problemas sin resolver en la ciudad. Muchos de sus habitantes llegaron allí usurpando los departamentos, otros a través de las ventas de las mismas.
En un principio –debido a la usurpación- no contaba con todos los servicios –como agua, luz y desagües- pero con el paso del tiempo sus habitantes pudieron resolver estas situaciones, aunque algunas fueron solucionadas de manera esporádica, por lo que los problemas habitacionales persisten hasta la actualidad.

Hacinamiento

Uno de los más graves es el hacinamiento en que viven la mayoría de las familias. Las torres, que cuentan con varios departamentos no son suficientes para el vertiginoso crecimiento demográfico de barrio. Su calidad de vida ha bajado en los últimos años debido a las pocas respuestas que reciben de las autoridades. Las torres fueron construidas hace muchos años y el transcurso del tiempo –y en muchos casos debido a que fueron usurpadas antes de ser terminadas- originaron el marcado deterioro que presentan, causando que pierda su capacidad de albergar personas.

“Muchas familias se han multiplicado en cuanto a la cantidad de personas que viven en un departamento. Tengamos en cuenta que no son viviendas propiamente dicha sino departamentos mucho más pequeños” sostuvo Raúl, quien vive en el barrio desde 1995. Y agregó que “este drama se vive desde hace tiempo, pero no sólo acá sino en todo Formosa y es debido a la falta de trabajo. Los hijos no pueden irse porque no encuentran trabajo y forman otra familia dentro de la misma casa”.

Problemas edilicios

El conglomerado nació en el año 1985 por la ordenanza 1357/85, con alrededor de 1.400 viviendas y 28 ampliaciones. Bautizado en un primer momento con el nombre Seiman y Bonder, haciendo referencia al nombre de la empresa constructora de las viviendas. Las edificaciones sufren una total falta de mantenimiento, y eso se ve en las escaleras y barandas, muchas prácticamente destrozadas. Gimena, una joven que vive en el barrio contó “es un peligro, porque en muchas partes ni siquiera hay baranda y en otras las escaleras de cemento fueron reemplazadas por pedazos de madera que hacen las veces de escalones.

Lo que representa un grave peligro para los niños. Yo soy mamá y si tengo que moverme con mi hija de 2 años –como otras madres- lo hago a upas, lo que me causa mucho dolor de espalda”. Pero la situación se agrava para quienes deben circula en sillas de ruedas o bastón porque las escaleras no representan ninguna seguridad. También las paredes corren peligro de derrumbe “la humedad afecta a las casas –dice Omar, un comerciante- ya que al no haber una buena infraestructura de desagües o cañerías, muchas veces el agua se filtra por las paredes y éstas se van rajando o quebrando. Algunos lugares corren peligro de derrumbe”. Las palabras de los vecinos se confirma con la simple observación. En una recorrida por la zona El Comercial notó varias deficiencias, como balcones sin las barras protectores y escaleras sin los pasamanos.

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