A un mes de la puesta en funcionamiento del tope horario dijeron que su cumplimiento es “relativo” y que el horario establecido de cierre no ha implicado un cambio significativo en los problemas de nocturnidad
Consultado por los resultados que hasta el momento arrojó la implementación del tope horario -que implica cerrar los locales a las cuatro-, mencionó que “algunos cumplen la ordenanza y cierran, y otros lo hacen más tarde”. El vecinalista reparó en que “es un elemento más que colabora para normalizar la situación”.
Enseguida, reparó en que “existen ordenanzas previas que también deben ser controladas”. En este sentido, recordó en que ninguno de los locales de la zona de Alem está habilitado para que se pueda bailar.
“No es un capricho lo del baile, porque sabemos que implica más cantidad de público y de permanencia. Los empresarios saben que son servicios que no pueden desarrollar”, apuntó.
En este sentido, marcó la desigualdad que quedó en evidencia días atrás. “Nos enteramos que se clausuró una bailanta clandestina en el barrio Pueyrredon y se secuestraron las luces y el sonido por no tener habilitación”, señaló. “Es una situación similar a la que se vive en los bares de Alem, porque ellos no tienen habilitación para hacer una pista de baile. Sin embargo vemos que se es muy estricto en algunas situaciones, y se es más benevolente con otras”, expresó.
Carricart planteó que “es muy pronto” para analizar el impacto del tope horario en la nocturnidad. Y dijo que “no hace a la diferencia, dado que antes debían cerrar a las cinco”. Incluso, mencionó que los lugares gastronómicos no se han visto perjudicados: la mayoría cierra antes de las cuatro, reparó.
Al analizar la situación que viven los vecinos de la zona, indicó que “no son compatibles de convivir nocturnidad y una zona residencial, más aún si esta actividad se ha ido desarrollando de forma irregular”.
De todas maneras, reparó en que “el problema va más allá de nuestro padecer”. En este sentido, marcó que los “excesos en el consumo de todo tipo de cosas” necesitan de la implementación de políticas más profundas para la juventud.
En otro orden, resaltó que la ordenanza que impuso el tope horario estableció que no podían habilitarse más bares en la zona. “Esto fue una recomendación de la Defensoría del Pueblo de la Nación, que exhortó al Municipio a no otorgar más habilitaciones y esto queda ahora como definitivo”, explicó.
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