Los dueños de pubs analizan nuevos destinos para sus comercios. Otros, resolvieron mudarse.
Durante la mañana de hoy, las veredas de Miguel Lillo al 200, al 300 y al 400 y de Las Piedras y General Paz al 1.400 y al 1.500 estaban llenas de vecinas que iban y venían a hacer las compras. "Hace 20 años que vivo en este lugar y los peores fueron los de los boliches", aseguró Angie Silva. "Antes era difícil dormir", recordó Teresa Lugones. Félix Fernández se ilusionó: "ojalá que en vez de boliches pongan negocios que signifiquen progreso, como los del centro".
El pasado 1 de octubre se inauguró el hotel Hilton Garden Inn Tucumán y cinco días después, los pubs y los boliches fueron clausurados por la Municipalidad. Desde entonces, muchos mantienen las puertas cerradas y sus propietarios analizan qué destino les darán. Por ahora, todo indica que las noches de la Ciudadela se volverán más silenciosas: algunos bolicheros están decididos a transformarlos en restaurantes, otros ya resolvieron mudarse y un grupo aún no definió qué pasos seguirá.
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