El subsecretario de Seguridad y protección Ciudadana es uno de los funcionarios más activos del gabinete del doctor Katopodis, y aquí relata los logros en casi un año de gestión.
Para dar un panorama sobre la situación que encontramos vamos a dar este ejemplo: Teníamos 17 móviles pero sólo 26 choferes, lo que nos da, haciendo la suma, 13 móviles efectivamente patrullando de 7 a 22. La primera decisión que tomó el intendente Katopodis fue ampliar el pago de adicionales para prolongar la jornada laboral del personal afectado, hasta que pudiéramos incorporar nuevos agentes y nuevas unidades. A un año hoy disponemos de 32 móviles con 96 choferes y pensamos seguir ampliando este sistema. El distrito tiene 27 cuadrículas, antes tenía cada una un móvil policial las 24 horas, hoy hay uno de la Policía y otro municipal.
¿Ese personal, los choferes de los móviles de Protección Ciudadana, tienen algún tipo de entrenamiento o instrucción?
En general preferimos seleccionarlos con experiencia en fuerzas de seguridad, ya que tienen el ojo entrenado para ver donde otros sin esa capacidad no vemos nada. Ahora estamos en periodo de incorporación ya que contamos con 24 móviles de día, pero solo 21 de noche, y nuestra idea en lo inmediato es cubrir esa brecha. Tanto los que están a cargo de móviles como los que trabajan en el monitoreo reciben capacitación municipal y por parte del Ministerio de Seguridad.
¿Cuál era la situación con respecto a las cámaras?
Uno de los primeros y principales problemas con que nos encontramos fue el tamaño muy reducido, 78 mts2, del centro de monitoreo, y un sector de descanso del personal de monitoreo de 3,50 por 3,50, sin ventilación, lo que obviamente desmejoraba la calidad del trabajo, que requiere de gran concentración y períodos de descanso.
Lo trasladamos a un edificio de 300 metros, ubicado en la periferia del distrito, en Ruta 8 y Roca, a metros de la conocida villa 18, con la idea de concentrar a todos los actores fijos de la protección ciudadana, monitoreadores y supervisores, supervisores de móviles, del 911, porque creemos que ayudará al servicio y optimizará el recurso.
Con respecto a las cámaras específicamente, funcionaban 144, pero con un problema técnico, estaban conectadas por antena, por lo que tenían la misma dificultad de algún sistema de cable de televisión, cuando llueve, cuando hay cortes parciales de electricidad en el lugar de emisión de la imagen, se interrumpe el servicio, y si bien la calidad para el monitoreo era aceptable, cuando la Justicia nos requería alguna filmación, teníamos quejas por la muy baja calidad. Se procedió a llamar a licitación para cambiar el aspecto técnico y vamos a tener el 65% de las 300 cámaras que funcionarán dentro de muy poco tiempo, conectadas a fibra óptica, y el viejo sistema va a quedar para los lugares donde no exista interferencia, ya que también algunas construcciones generaban algún problema.
Pero lo que considero un gran avance es que vamos a pasar de un sistema cerrado, nosotros podemos ver lo que muestran al actuales 144 cámaras, a un sistema abierto donde vamos a tener acceso a las cámaras de seguridad de los bancos, de los supermercados, de los boliches bailables y de cualquier ente privado o persona que disponga de este tipo de artefacto de vigilancia y quiera formar parte de la red a cambio del pago de una tasa, por lo que esperamos contar 400 cámaras interconectadas dentro de un año.
¿Cuál es la cantidad ideal de cámaras?
Si se habla con los vecinos, van a querer una por esquina, pero no se puede, nosotros cuadruplicamos la inversión en seguridad y prevención, lo que demuestra nuestro compromiso con el tema.
¿Con qué criterio se decide la ubicación de las cámaras?
La estrategia nace de la consulta con la Justicia, con la Policía y con los Foros de Seguridad, que nos permiten armar un mapa del delito.
Se sabe que hay dos tipos de delito, podría decirse de uno “amateur” y el delito complejo, profesionalizado ¿Cuál es el que les preocupa más?
El delito violento, sea violencia de género o crímenes intrafamiliares, que quizás sean efectuados por personas que delinquen una sola vez, y el accionar de bandas profesionales que no tienen problemas en matar. Eso en primer lugar, a la par del narcotráfico por sus consecuencias personales y sociales.
¿Qué otras medidas se están implementando o lo serán a corto plazo?
En febrero se estarán entregando los primeros dispositivos D.A.M.A. a mujeres a las que la Justicia hayan determinado exclusión del hogar de sus parejas, y aún así continúen las agresiones físicas, son aparatos que mediante un GPS se puede ubicar inmediatamente a la persona agredida y socorrerla con un móvil de inmediato.
Vamos a licitar motos para crear un cuerpo de vigilancia motorizada para combatir un tipo de delito, el 40% de los delitos cometidos en la calle es con participación de motos, aprovechando nuestro cuerpo de Policía de Tránsito venimos haciendo operativos que nos permitieron confiscar más de mil motos por mes en los primeros meses, y ahora estamos estabilizados en unas 500 o 600, de esta forma tratamos de reducir muy significativamente la cantidad de este tipo de vehículos en situación de ilegalidad, que se utilizan para arrebatos, salideras, etc.
¿Tienen algún estudio sociológico que ayude a entender algunos tipos de delito como las peleas a la salida de los boliches?
Uno de los problemas que más nos preocupa en la violencia callejera con gran participación de muy jóvenes, un trabajo de investigación realizado por un observatorio de violencia escolar dependiente de la UNSAM nos permitió reformular nuestro concepto estratégico de corredores escolares seguros, pero tenemos detectadas alrededor de 60 esquinas donde se producen enfrentamientos entre barras de menores, que son vecinos, el hijo de tal, ejercemos una vigilancia pero no somos ni podemos ser los únicos actores del control en esos procesos, hay otros factores que fallan.
¿Hubo un impacto en el índice de delito a partir de la profundización de la participación del estado municipal?
Si, hay delitos que se mantuvieron, otros decayeron, pero en principio la estadística muestra que ninguno creció, el problema es que las estadísticas son para tomar con pinzas cuando se habla con la víctima de algún delito, porque para él la inseguridad es del 100%.
Más que la baja en las estadísticas lo que nos ratifica nuestra voluntad de seguir trabajando es la participación de la gente, del vecino; con el intendente nos reunimos semanalmente con vecinos, instituciones, por ejemplo la semana pasada lo hicimos en la novena, en un club de Ballester, y percibimos que el vecino nota a un intendente que en la campaña prometió que se iba a involucrar profundamente en el tema de la inseguridad, y lo está haciendo, esta semana desbaratamos un grupo muy pesado, armado hasta con ametralladores, que se dedicaban a las denominadas “entraderas”, y una cocina de drogas en el barrio Corea, ambos gracias a datos proporcionados por los propios vecinos. Los propios vecinos nos dicen que confían más en el móvil de la protección ciudadana que en el patrullero policial.
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