Ya son 260 las vecinales, clubes y escuelas que reciben basura reciclable

La clasificación de residuos para su reciclado como hábito ciudadano en Rosario ha crecido exponencialmente los últimos dos años. En el primer trimestre de 2010 había 69 centros de recepción funcionando en instituciones barriales adheridas al programa municipal Separe.

La clasificación de residuos para su reciclado como hábito ciudadano en Rosario ha crecido exponencialmente los últimos dos años. En el primer trimestre de 2010 había 69 centros de recepción funcionando en instituciones barriales adheridas al programa municipal Separe. Hoy hay más de 260 centros de recepción en organizaciones comunitarias que difunden, con espíritu educativo y solidario, la práctica de dividir residuos orgánicos e inorgánicos.

   El programa Separe nació en 1994 para promover el hábito de reciclar papel, cartón, vidrio, metal, plástico y telas en hogares, comercios y entidades públicas. Desde hace dos años, las acciones se orientaron en frentes complementarios para impulsar la separación de la basura en tres modalidades.

   Uno de los frentes lo constituyen las islas de separación en calles y avenidas (hay 76 en el micro y macrocentro y en Fonavis), que lograron duplicar los volúmenes de basura reciclable en los primeros meses del año.

   Otra herramienta es la recolección diferenciada puerta a puerta con frecuencia semanal que opera en algunos barrios.

   Y la tercera modalidad consiste en los centros de recepción de residuos reciclables ubicados en entidades intermedias. Son instituciones que voluntariamente abrieron sus puertas para albergar contenedores anaranjados para que los vecinos acerquen papeles, cartones, botellas plásticas y envases metálicos.

   Esta última herramienta registró una evolución cuantitativa notable en los últimos tiempos, teniendo en cuenta que en el primer trimestre del año pasado había 69 puntos de recolección y que a fines de 2010 esa existencia se había elevado a 191 centros receptores.

   La cifra sigue aumentando este año, que arrancó con 227 centros de reciclado hasta llegar a los actuales 260, en una red que abarca los seis distritos municipales. La Capital tomó contacto con diversos centros de recepción donde se promueve el reciclado.

Botellas y bolsitas.

Estela Pérez trabaja en un supermercado de Castro Barros al 5200, plena zona sur, y desde hace dos años coordina la separación de residuos que dispone el local comercial. "Estamos muy satisfechos, ya dejamos de ver botellas tiradas en la calle. De a poco (los vecinos) se engancharon a traer cartones y botellas. Otra postal que cambió son las bolsas de plástico que volaban por el aire y tapaban la plaza O’Higgings (avenida del Rosario y Castro Barros), que era un mar de bolsitas", cuenta, convencida de que "si todos hacemos algo, le dejaremos un mundo mejor a nuestros hijos y nietos".

Del jardín a la facultad.

El programa Ambiente Saludable, en el marco del plan de extensión universitaria de la Facultad de Medicina, es fruto de las inquietudes de alumnos que habían cursado la materia servicios socioambientales. Desde el año pasado, Medicina tiene un contenedor para papeles, cartones y metales. "Queremos disminuir la producción de residuos. Esto, además de desalentar el consumo en exceso, tiene que ver con la salud de las personas", apunta Damián Verzeñasi. En el programa trabajan 19 estudiantes y otros 14 se están capacitando.

   El Jardín del Normal Nº 2 es una de las instituciones educativas que incorporaron el reciclado. "Trabajamos con los chicos y sus familias", explica Nadir González, coordinadora y docente del jardín de 4 y 5 años al que asisten 175 chicos.

   En los salones hay dos cestos, uno para plástico, papel y cartón, y el otro para residuos inutilizables. "También hacemos bolsas y recipientes con disquetes y papel de diario", dice González.

   En la Vecinal 7 de Septiembre (distrito Noroeste) también se engancharon con la colocación

del contenedor naranja. "Empezamos hace más de un año. Hay un container en la puerta y todos los martes lo viene a buscar la Municipalidad. Se usa, pero es muy difícil que todos tomen conciencia", se sincera Celina Cenacci, que al ser también docente de la Escuela Nº 1.275 (Ayala Gauna 7849) involucró a los alumnos. "Hay que tomar conciencia. Si empezamos a cambiar los hábitos con los niños de a poco lo iremos logrando", opina.

Premios.

Claudia Maio es docente de la Escuela Santiago del Estero (avenida de los Trabajadores 1129). "El proyecto Separe me lo acercó mi hija, que fue al Politécnico. Acá implementamos premios y estímulos para interesar a padres y chicos en separar los residuos. En abril fue la campaña de botellas de gaseosas, después otra de tarjetas de colectivos y ahora tapitas de plástico. El grupo que más trae se lleva una torta o una caja con golosinas", explica.

   "Conseguimos que el Hospital de Niños Zona Norte reciba las tapitas para venderlas y recaudar fondos para comprar insumos", agrega Maio sobre la misión solidaria que involucra a alumnos de primero a tercer grado. "Los nenes pintaron tachos para cada aula y ahí se pone la basura reciclable para luego volcar todo al contenedor".

   "Es llamativo como se enganchan los nenes. Hemos notado que se reduce un tercio la basura", comenta la maestra coordinadora de los talleres con extensión horaria.

   Desde el distrito noroeste, Oscar González contó la experiencia iniciada hace más de un año en el club Libertad (Felipe Moré al 1100). "Es más que buena. Generó conciencia entre los 1.200 socios que traen botellas y cartones, pero como además se volanteó y se hizo propaganda, otros vecinos vienen y dejan la basura reciclable", cuenta.

Dos.

Sebastián Oti, responsable de la comisión de ecología de la mutual de la Asociación Médica de Rosario, está orgulloso de la experiencia de reciclado que comenzó hace más de un año. "No tenemos uno, sino dos", dice a La Capital sobre la campaña de difusión entre socios de la entidad y vecinos del barrio, tan efectiva que hizo falta instalar dos recipientes naranjas en la cochera abierta de la entidad, en Tucumán 1754.

   Con historias como estas, la experiencia de reducir la basura y promover la clasificación en origen crece de la mano de las entidades intermedias que en forma silenciosa forman, educan y ponen su granito de arena en el cuidado del ambiente.

Todo un mensaje en una botella de plástico

"Cuando uno tiene una botella de plástico vacía en la mano, tiene un enorme poder para decidir: la transforma en basura descartable o bien la incorpora al reciclado y contribuye a darle de comer a una familia". Con estas palabras, la subsecretaria de Medio Ambiente municipal, Daniela Mastrángelo, puso énfasis en la divulgación del programa Separe de higiene urbana, que busca reducir los volúmenes reutilizables de residuos urbanos.

   La funcionaria destacó el aumento de los centros de recepción en los seis distritos. "No es un servicio de recolección diferenciada de materiales reciclables sino un proyecto para replantear el modelo de gestión de residuos con la idea de reducir el volumen que irá a la disposición final", apuntó.

Participativo.

La subsecretaria destacó el espíritu solidario y participativo que existe en las instituciones intermedias de los barrios rosarinos. En cada club, vecinal o escuela el programa realizó una tarea de concientización y difusión previa a la colocación de los contenedores naranjas. Luego, estos actores sociales obran como agentes multiplicadores del reciclado en el resto de la comunidad.

Sensibilizar.

"La sensibilización con la gente no te la da el hecho de ubicar una isla de separación en la vía pública, porque estas experiencias requieren el compromiso del vecino de llevar la basura reciclable hasta la institución", subrayó Mastrángelo.

   De las 800 toneladas diarias que produce Rosario en materia de residuos, el 50 por ciento es orgánica y, del resto, sólo el 25 por ciento es reutilizable para las cooperativas de clasificación y reciclado.

   "Estamos en un 5 por ciento del total, con la idea de poder llegar, con el tiempo y la firmeza de los procesos de concientización, al 20 por ciento restante", finalizó la funcionaria.

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