Sonia Molina contó algunas de las torturas a las que fue sometida. Qué hará cuando se recupere.
En una entrevista con el portal bahiense La Brújula, Molina relató que, durante su cautiverio, era quemaban "con encendedores", al tiempo que le rociaban los ojos con desodorantes e insecticidas en aerosol.
Molina, quien permanece en el Hospital Municipal de Coronel Suárez recuperándose de múltiples heridas, reveló que entre las torturas a las que fue sometida le "echaban aerosol en los ojos, insecticidas y de esos desodorantes Glade que van pegados a la pared", manifestó.
"Era para que no viera, porque se les ocurría o para joderme la existencia", manifestó, en breves declaraciones a ese medio.
Además, al hablar por primera vez desde que se conoció su drama, aseguró que regresará a su pueblo de Río Negro cuando logre recuperarse y reveló que aún continúa con estudios a raíz de una lesión auditiva debido a los golpes.
Según consigna la agencia DyN, Molina aún se recupera de las lesiones de los pies. "Son quemaduras que me las hacían con encendedores", recordó.
Además, "me van a seguir haciendo estudios porque todavía tengo muy inflamada la zona de los oídos, tengo como un zumbidito. Ellos me pegaban con los codos", manifestó.
Asimismo, confirmó que durante su cautiverio bajó 20 kilos, pero se negó a hacer referencia a los abusos sexuales a los que, según su denuncia, la sometió Olivera.
El caso. Molina denunció que fue secuestrada hacia fines de agosto por la periodista Estefanía Heit y su marido, Jesús Olivera, quien se presentaba como pastor evangélico y a quien la víctima conoció en su ciudad de origen, Río Colorado, en la provincia de Río Negro.
La mujer logró escapar en el límite de sus fuerzas el 12 de noviembre, luego de tres meses de reclusión en la vivienda de la pareja, en la localidad bonaerense de Coronel Suárez.
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