Sonia Molina, la mujer rescatada el lunes último luego de permanecer tres meses secuestrada y ser violada en una casa de Coronel Suárez, podría padecer el "síndrome de Estocolmo", según deslizó uno de los médicos psiquiatras que la atiende.
De todas formas, el médico aclaró que cuando la internaron el último lunes tras recuperar la libertad, "lo que prevalecía era el temor en ese momento a la aparición de esa gente y a volver a vivir la situación que había atravesado".
La angustia y su fe en la religión
Por su parte, Marianela Parenti, jefa de Salud Mental del Hospital de Coronel Suárez, subrayó en diálogo con la prensa que fueron "sus creencias religiosas" y su fortaleza las que ayudaron a su paciente a tomar la decisión de escapar después de haber vivido "tantas aberraciones".
Parenti no quiso explayarse demadiado en detalles sobre la denuncia que hizo Molina ni en los abusos que sufrió, y se amparó en el secreto profesional. "Lo que más la angustia es saber que estuvo al borde de la muerte", destacó.
Insistió también en que ahora es momento de que su familia la acompañe y en que Sonia no abandone su fe. "Todos están muy presentes. Y van a tener que acompañarla para que pueda salir adelante", precisó.
"Por ahora, lo que cuenta es una descarga. Ella aporta todo lo que recuerda", concluyó tras manifestar que aún resta un largo camino hasta que le otorguen el alta médica.
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