En explosivas declaraciones contra el gobierno belga, el secretario de Estado vaticano Tarcisio Bertone aseveró ayer que los allanamientos realizados por la policía de ese país al investigar denuncias de abusos sexuales no tenían precedentes, ni siquiera bajo el comunismo. El número dos de la Santa Sede calificó la medida de la Justicia belga como un “secuestro” y un “hecho inaudito y grave”.
Bertone subrayó además que “no existen precedentes de casos similares, ni siquiera en los antiguos regímenes comunistas”, y criticó que los obispos estuvieron demorados “sin comer ni beber”.
Las críticas de la mano derecha de Benedicto XVI se sumaron a las declaraciones de repudio del viernes del Vaticano, que había denunciado la profanación de las tumbas de dos cardenales durante el registro y había manifestado su “indignación” por lo sucedido.

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