Varias organizaciones se mueven detrás de la mafia de "trapitos" en el fútbol

Negocian los espacios públicos y pueden llegar a "facturar" hasta 300 mil pesos en partidos de alta convocatoria
El confuso episodio ocurrido el domingo pasado en cercanías del Estadio Unico, cuando un hincha de Chacarita fue herido de bala en 22 y 525 tras una supuesta negativa a pagarle a un cuidacoche para poder estacionar en la vía pública, reveló una trama oculta detrás de la actividad de los "trapitos", quienes se adueñan de las calles en los alrededores de los eventos masivos y extorsionan a los conductores con la amenaza de daños al vehículo en el caso de que no se abone la tarifa definida por ellos mismos.

Clic para ampliarSegún afirmaron diversas fuentes consultadas, esta actividad no es espontánea sino que se rige de acuerdo con una organización que funciona de manera aceitada y que, en algunos casos, "obliga a varios grupos a negociar entre ellos para definir los espacios en los cuales se puede operar durante los eventos, que principalmente son partidos de fútbol aunque también incluyen a los recitales más convocantes".

En este contexto, el juez de Garantías César Melazo confirmó ayer la presentación de una denuncia penal para que se investigue "el accionar delictivo de las organizaciones de cuidacoches y la posible complicidad de los organismos de control municipales y provinciales".

"No se puede desarrollar esa actividad sin la anuencia de los poderes municipal y provincial. Los encargados de controlar no pueden hacer la vista gorda", expresó Melazo.

En tanto que, en el marco de la causa que investiga la agresión al hincha de Chacarita Matías Guevara, de 28 años, quedó detenido Gustavo Silva, una de las dos personas que habían sido demoradas y que sería el presunto autor del disparo que hirió a Guevara. Fuentes judiciales señalaron que la causa fue caratulada como "Extorsión en grado de tentativa, abuso de arma, portación de arma de uso civil y lesiones leves, agravadas por la Ley del Deporte".

TEMOR Y NEGOCIO

Tal como se había reflejado en la edición de ayer, el temor por la actividad que desarrollan los "trapitos" ya excede a los automovilistas y se manifiesta también en los testimonios de vecinos y comerciantes tanto de las adyacencias del Estadio Unico como de los alrededores de la cancha de Gimnasia.

En ambos lugares, la mayoría de las personas consultadas admitió sentir miedo cada vez que hay un partido de fútbol ya que, según comentaron, "vienen grupos de personas que se distribuyen por las diferentes cuadras y manejan el barrio como ellos quieren".

"Los grupos que manejan los estacionamientos en los alrededores de los estadios están vinculados fuertemente, en la mayor parte de las ocasiones, a las barrabravas de los clubes", refirieron fuentes que pidieron reserva de identidad.

De acuerdo con la información a la que se pudo acceder, estos grupos se manejarían de manera organizada y tomarían al cobro del estacionamiento como una de sus principales fuentes de financiamiento, junto con otras actividades ilegales como la reventa de entradas y la exigencia de un "canon" para permitirle trabajar a los vendedores ambulantes.

"La organización del trabajo de los cuidacoches nunca queda librada al azar", indicó una fuente ligada a la Justicia. Es por eso que los vecinos refieren haber visto en repetidas ocasiones a las mismas personas "custodiando" un determinado sector de una cuadra o algún terreno baldío que se improvisa como estacionamiento.

Según la información que trascendió, durante la Copa América del año pasado, por ejemplo, habría habido encargados de coordinar diferentes zonas, en las que se dispuso una tarifa diferente para cobrarle a los espectadores según el sector en el que dejaban el auto, y que aumentaba a medida que se acercaban más al Estadio. "Esos cuidacoches no se quedaban con toda la recaudación sino que tenían un sueldo fijo y el resto se lo debían entregar a sus superiores", explicó un allegado a los grupos que trabajaron en esa ocasión.

PELEAS POR LOS ESPACIOS

La recaudación de los cuidacoches puede alcanzar cifras de varios miles de pesos en solo un partido de fútbol. Según los cálculos estimativos, tomando un promedio de 40 autos (20 por mano) estacionados en una cuadra, a los que se les exige actualmente el pago de unos 30 pesos para poder estacionar, los "trapitos" estarían recaudando unos 1.200 pesos cada 100 metros. Esos números pueden trepar hasta un total de 300.000 pesos en los partidos de más alta convocatoria.

Como era de esperarse, semejante recaudación generó también luchas por el control del espacio que rodea a los estadios. Así, por ejemplo, se han registrado en los últimos años enfrentamientos entre las barrabravas de Quilmes y Estudiantes, que se disputaron el "derecho" a cobrar estacionamiento en las adyacencias del estadio del Cervecero.

También han existido disputas alrededor de la hinchada de Gimnasia, ya que la barrabrava de la entidad de la calle 4 "coordina" el trabajo de los cuidacoches en cercanías del Estadio Unico pero, a la hora de jugar en el Bosque, debe coexistir con otro grupo que trabaja en ese sector de la Ciudad desde hace años.

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