Vandenbroele podría cobrarle al Estado por las deudas de Ciccone

Vandenbroele podría cobrarle al Estado por las deudas de Ciccone
El empresario, al que relacionan con Boudou, es uno de los mayores acreedores de la empresa expropiada.
El Gobierno asegura que la expropiación de la ex Ciccone no le costará un peso al Estado. Lo cierto es que ese empresa tenía alrededor de $ 200 millones de deuda con acreedores privados cuyos esos pagos se tramitan hoy en el expediente de la quiebra de la imprenta, que lleva adelante el juez Javier Cosentino. Y esas deudas deberán ser canceladas ahora por el Estado.

El ex director de la ex Ciccone, Alejandro Vandenbroele, figura como dueño de una parte considerable de la deuda privada que tenía su empresa: podría cobrar un cifra millonaria de las arcas públicas una vez que se concrete la expropiación de la compañía.

A fines del 2010, Vandenbroele consiguió que 48 acreedores de la ex Ciccone le cedieran la titularidad de la deuda que tenían con la firma. Gracias a esas maniobras, logró el consenso entre los acreedores de la imprenta necesario para poder pedirle a la AFIP que levante la quiebra de la compañía, cosa que finalmente pasó.

Ahora Vandenbroele podría reclamarle al Estado cobrar la deuda que compró pensando en otros fines: la cifra sería de varias decenas de millones de pesos.

Entre otros, los acreedores de la ex Ciccone que le cedieron su deuda a Vandenbroele son la Cámara de Comercio Argentino Brasileña; D. H. L Internacional S.A; el Sindicato Federación Gráfica Bonaerense; Xerox y la empresa de logística OCA, vinculada en los ‘90 al Grupo Yabrán. Esta última empresa debía cobrar de Ciccone Calcográfica $11.247.955 pero le vendió esa acreencia a Vandenbroele por un millón de pesos.

La deuda privada de la ex Ciccone que está a nombre de Vandenbroele está siendo analizada por el juez Ariel Lijo, que tiene a su cargo la causa Ciccone en el fuero federal. Ocurre que Vandenbroele desembarcó en la ex Ciccone a mediados del 2010 per o figura como dueño de esas acreencias privadas desde 2004 . En ese año, él no estaba en el país: trabajaba como abogado en España.

Los investigadores judiciales sospechan dos cosas: o Vandenbroele adulteró las fechas de compra de la deuda; o fue en realidad la familia Ciccone la que compró esas acreencias en el 2004 y luego se las cedió a él en 2010, lo que sería una maniobra ilegal .

Esas acciones financieras muestran que Vandenbroele no era solo el director de la ex Ciccone Calcográfica: ocupó un rol de absoluta importancia en el armado societario y financiero que giró alrededor de The Old Fund, la sociedad que manejaba la empresa hasta que fue expropiada por el Gobierno.

En la causa Ciccone hay testimonios y documentación que complica a Vandenbroele . En el expediente consta que fue él quien le compró a un contador The Old Fund, que después se usó para controlar a la imprenta. También adquirió en el 2010 la sociedad Tierras International Investments, que figuró a su vez como controlante de The Old Fund. A eso se suma que los acreedores privados de la ex Ciccone le vendieron su deuda antes de que la AFIP levantará la quiebra y le diera una moratoria por impulso de Amado Boudou.

Debido a las pruebas que recolectó hasta ahora, el juez Lijo considera que técnicamente el dueño de The Old Fund es Vandenbroele.

Esa sociedad puso al menos 47 millones de pesos para hacer funcionar a la ex Ciccone. Cuando Clarín publicó la primera nota sobre el caso Ciccone, en septiembre del 2011, Vandenbroele figuraba en la AFIP como monotributista en la categoría más baja.

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