Cestos de basura destrozados, tapas de columnas de alumbrado que desaparecen de a decenas, estatuas mutiladas y superficies que sufren el efecto de los aerosoles son parte de un fenómeno imparable que ya le cuesta a la Ciudad unos 3 millones de pesos al año.
El cálculo del Ejecutivo local es que con el dinero que se gasta en recuperar la infraestructura dañada se podrían crear unas cinco plazas por año. Como ejemplo se indicó que cuando se daña el asiento de una hamaca infantil, fundido en caucho y acorde con las normas Iram, reponerlo tiene un costo del orden de los mil pesos.
“Lo privado se cuida, pero siempre lo público parece algo difuso que no le pertenece a nadie. Por citar un ejemplo, una pintada sobre el cartel de una plaza implica para nosotros un costo elevado, que se cambie toda la pintura y se tenga que hacer un ploteo nuevo, o sea un costo cercano a los $ 400”, dijo Julio Lamarque, subsecretario de Espacios Públicos.
En esa repartición comunal saben que “todo lo que está al alcance de la mano, se rompe”, y por eso comenzaron a cambiar los materiales tradicionales por otros con características antivandálicas.
“De manera periódica hay que limpiar y pintar los postes que separan la calle de la vereda en 8, también se estudia el empleo de pintura antigrafitis y el reemplazo por materiales más resistentes”, agregó el funcionario.
Con todo, el vandalismo también tiene un impacto económico altísimo en viviendas particulares por las pintadas con aerosol.
CAMBIOS
En ese contexto, ya se están reemplazando los tradicionales bancos de madera por otros de hormigón armado, los cestos de plásticos -usualmente arrancados o incendiados- por otros de chapa reforzada y muchas piezas de metal - como tapas de las columnas de alumbrado- por otras de fibra de vidrio que son de gran resistencia y no tienen valor de reventa.
En esa política, desde abril a la fecha el número de operarios que controlan y mantienen los parques, plazas y ramblas pasó de veinte a treinta. El equipo recorre las plazas para verificar el correcto estado del mobiliario e instalaciones y retira los elementos con fallas o dañados.
En tanto, para el Bosque asignaron a otras treinta personas que se encargan de la limpieza y del mantenimiento, según se informó.
Justamente el Bosque es uno de los escenarios más atacados, tanto que desde la Comuna decidieron clausurar los baños de la Gruta por los permanentes destrozos, y en reemplazo se habilitaron los que se encuentran en el área de la cancha de Estudiantes.
CÁMARAS
Las cámaras de seguridad del Monitoreo Público Urbano (MOPU) municipal también se pusieron al servicio de la detección de casos de vandalismo y los operadores alertan a los efectivos policiales cuando detectan individuos que pueden causar destrozos, robos.
En suma, cuadrillas de inspección, placeros y cámaras de seguridad son algunos de los mecanismos puestos en marcha para revertir la tendencia porque, según informó la Comuna, el 30 por ciento del trabajo que se realiza en los espacios públicos está destinado a reparar la depredación que causan manos anónimas
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