El ministro de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya, destacó la creación de nuevos mecanismos para entregar lotes. Defendió la licitación de Mari Menuco y dijo que no habrá especulación.
Neuquén > En su segunda gestión a cargo del Ministerio de Desarrollo Territorial, Leandro Bertoya asegura que se avanzó en la reconversión productiva. En diálogo con La Mañana, remarcó el desarrollo de emprendimientos productivos que antes no existían, defendió la adjudicación de tierras en Mari Menuco y dijo que se cambió el paradigma para el acceso a terrenos fiscales.
¿Cómo arrancó el segundo tramo de la gestión?
Es una etapa de concreciones de la matriz productiva en lo estructural. En ese sentido van los aserraderos de Abra Ancha y Las Ovejas, la construcción de tres hosterías en el Norte, la compra de máquinas para procesar el cashemere y el moahir y la certificación de libre aftosa sin vacunación para el ganado en Neuquén. Ahora estamos con la licitación para los 10 mataderos frigoríficos y una planta de subproductos. También están en marcha 1.200 kilómetros de líneas eléctricas.
¿Qué balance hace del Plan Productivo Provincial?
Es un plan muy ambicioso pero se viene cumpliendo. Se hizo el núcleo básico para hacer olivos en Añelo. Se consolidó el núcleo de producción de nueces, y también el de maíz para forraje, algo que no existía en la provincia.
Neuquén avanza hacia una segunda etapa de su desarrollo hidrocarburífero. ¿Es una oportunidad o puede traer problemas?
Es una segunda oportunidad. Se aprendió de los errores del pasado y creo que el gobernador va a poner mucho celo en cuidar los recursos de estas explotaciones.
¿Hay un cambio en el manejo de los fondos? ¿Cómo ve el tema de los subsidios?
Creo que hay que subsidiar el trabajo. No me asusta la palabra subsidio en tanto y en cuanto haya una actividad genuina, de trabajo en blanco, de generación de riqueza, de transformación de las materias primas. Todos los países del mundo subsidian sus economías, lo importante es hacerlo con inteligencia y a sectores que tengan capacidad competitiva en su sector.
A propósito de los fondos, ¿en qué estado está la Fiduciaria Neuquina?
Excelente. Con seis personas hemos administrado 1.200 millones de pesos, cumpliendo las leyes de fiscalización y agregando auditorías externas.
¿El dinero de la renegociación petrolera se asignó todo?
Queda un remanente de ejecución en obras en marcha, pero está asignado.
¿Qué hicieron los municipios con esos fondos?
Ejecutaron todo. Inclusive intendentes de la oposición nos felicitaron por el manejo de esos fondos.
¿Cuál fue el principal destino?
Energía eléctrica, equipamiento y agua. La prioridad que nosotros dábamos era esa. También estaba normado que era de buena administración generar fondos permanentes con ese dinero. Les pedimos que los fondos se usaran en destinos que generaran recupero. No todos lo hicieron.
Hay una obra emblema del ministerio que es el desarrollo agrícola de la zona de Mari Menuco. Hubo voces críticas sobre ese proyecto.
Todo se hizo de acuerdo a las normas que marcan las leyes en vigencia. Fue un procedimiento transparente, claro, discutido y debatido. Hay antecedentes históricos que demuestran que es un camino adecuado. Salvando las distancias, Cinco Saltos y Centenario se hicieron de manera similar. El Estado facilita a los inversores herramientas para que sea atractivo volcar fondos. En este caso no ponemos financiamiento público y ponemos a disposición –en un contexto internacional de buenas perspectivas para los commodities agrarios- agua y tierra, que hace cientos de años que están sin uso.
¿Es bueno darle tanta tierra a un solo privado?
Hace falta una inversión de 30 millones de dólares. ¿Quién los pone? Si alguien consigue recursos para que el Estado haga la obra y después distribuya entre pequeños y medianos productores, es una posibilidad. Nosotros no la tuvimos, porque no están esos fondos. Además, no siempre coincide lo que piensa el Estado o la academia con la demanda del mercado internacional en cuanto a algunos productos. Aquí esos 30 millones de dólares van a cuenta y riesgo de los inversores. Hay un montón de experiencias que por el camino de inversión pública y distribución no fueron exitosos.
¿Cuándo se adjudica?
En los próximos días. Se hizo con tal nivel de exigencia para que no se use para la especulación inmobiliaria que en la primera convocatoria no se presentó nadie. En la segunda convocatoria, segmentando los lotes, tampoco hubo mucho interés. Si fuera tan excelente negocio como por ahí se pretende, hubiera habido cientos de interesados. No habrá lugar para la especulación.
¿Qué perfil productivo esperan para la tierra, o el Estado no se va a meter en esa decisión?
El Estado no tiene que decidir qué se va a plantar. Tenemos la expectativa de que eso se ponga bajo riego, y que se produzca lo que genere las mejores condiciones para que el proyecto sea exitoso. Si es colza, bienvenida la colza. Si es trigo, bienvenido el trigo. Si es maíz, alfalfa, forestación, ganadería, nueces vides, todo es bienvenido en tanto sea inversión genuina y sustentable.
¿No se corre el riesgo de que se instale un sistema productivo que agregue poco valor o tenga poca demanda de mano de obra?
Necesitamos mil hectáreas de maíz para satisfacer nuestra demanda porcina en un solo establecimiento, en Cutral Co. Si vienen mil hectáreas de maíz, bienvenidas sean. Hoy ese dinero se va a afuera la provincia. Para formar un cluster, tan enunciado y tan pocas veces logrado, necesitamos más eslabones. Si yo pudiera elegir entre hacer fruta, vino o fruta fina, que tienen un gran impacto en mano de obra, preferiría eso. Pero hay que ver las condiciones, si el mercado nacional o internacional lo permiten. Ahora, si eso no ocurre, las mil hectáreas de maíz nos vienen bárbaro.
La convocatoria al proyecto tiene una pata vinculada al tema turístico. ¿Cómo avanza eso?
Hay tres propuestas. Una tiene un proyecto turístico muy fuerte, sumado al productivo. Las otras dos tiene un perfil más productivo.
Una de las críticas en ese sentido era que esto podía derivar en una especulación inmobiliaria.
No es el objeto de la convocatoria. Pero lo peor que puede pasar es que las costas del lago sigan sin uso y acceso para los neuquinos que quieran acceder. Por eso convocamos a colegios de profesionales, sindicatos, cooperativas y mutuales. No es el fin de la licitación. Son hipótesis, en algunos casos bien intencionadas, en otros no.
¿Cómo avanza la experiencia del banco de tierras productivas?
Bien. Estamos por adjudicar los 3 mil lotes para el desarrollo de una zona urbana nueva en la meseta de Centenario. También las 12 mil hectáreas de Mari Menuco y las 700 para los colegios de profesionales. Estamos terminando otros pliegos para otros emprendimientos.
¿Hay mucha demanda de tierra?
Tenemos el registro armado en el Copade. Según las demandas vamos haciendo las licitaciones. Estamos elaborando pliegos.
¿Cómo evoluciona el cambio de políticas en el tema tierras?
Fue duro romper el paradigma anterior de que había que ser amigo de un funcionario para poder recibir tierras. El gobernador Sapag estableció claramente que todo lo que es transferencia de inmuebles públicos tiene que hacerse por convocatoria pública, aún para el tema vivienda para municipios. Se rompió un modelo de acceso a la tierra y vamos hacia un modelo superador, más transparente.
"La gente no acepta delfines"
Consultado sobre el escenario que vislumbra para 2015, Bertoya pronosticó que "el MPN va a recuperar municipios importantes". "Hay intendentes de la oposición muy buenos pero que terminan su mandato y la gente no acepta delfines, la gente elige", señaló.
Ante la pregunta sobre si la "teoría de los delfines" se aplicaba al escenario provincial, Bertoya respondió que "siempre en el MPN primó más la oposición que la continuidad". "Felipe en el '95 apoyó a Pipe y ganó Sobisch, Sobisch apoyó a Salvatori y ganó Sapag. Eso es lo que ocurrió históricamente", dijo.
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