Como un "gran desafío" asumió el médico Carlos Alberto Deguer la posibilidad de conducir, durante los próximos cuatro años, los destinos de la Asociación Médica de Bahía Blanca (AMBB), una de las instituciones sanitarias más poderosas de la provincia de Buenos Aires y, posiblemente, del país. Y no es para menos.
Tendrá dos retos: suceder una década de gestión de su colega y amigo Fernando Carignano y, en lo medular, ocupar el sillón que debiera abandonar el líder referencial de la entidad, Felipe Glasman, asesinado en agosto de 2002.
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