Los valles albergaron a miles de jóvenes este fin de semana

Para algunos la consigna era no perder ni un minuto más y embarcarse en el inicio de sus aventuras estivales sin tener como limitación las cuestiones laborales y las responsabilidades habituales, para otros comenzaba el final de sus respectivos recesos que aprovecharon para disfrutar al máximo en regiones de nuestro país que no se condicen con el agobiante clima que soportan los tucumanos para estas épocas.
Ese fue el contraste que pudo percibirse en la Estación Central de Tucumán (Terminal de ómnibus) cuyas instalaciones se vieron colmadas de turistas, familias y una gran cantidad de adolescentes en concordancia con el recambio turístico para la segunda quincena de enero, período que, según los entendidos, se establece como el de mayores frutos en materia económica, dado el masivo movimiento de personas que se registra.

Pese a que los precios de los boletos se incrementaron alrededor de un 25 a 30 por ciento, el nivel de la demanda, hasta el momento, colmó las expectativas de los prestadores del servicio de traslado de pasajeros, que lograron ventas atinentes a todas las gamas alternativas u opcionales de viaje.

Una de las imágenes que llamó la atención fue la gran afluencia de adolescentes y jóvenes que, formados en grupos de amigos (como mínimo tres chicos), estaban inquietos esperando el arribo de los respectivos buses que los llevaría a sus días de bronceado y noches de boliches en la Costa Atlántica.

La edad promedio de estos jóvenes rondaba los 25 años en adelante, mientras que para los de menor edad el turismo interno parece haber saciado sus gustos debido a que las hileras de los denominados "mochileros" en las boleterías de las empresas que van hacia los valles era significativa. Hasta tal punto que la empresa de transportes Aconquija tuvo que adicionar micros para el traslado, por lo que cerca de cinco ómnibus partían a la vez desde las plataformas.

La noche de "El Mollar" se vistió de fiesta, tanto que no hubo falta de affters, ya que la postal del Dique La Angostura fue propicia para seguir la fiesta, junto a las montañas de botellas que quedaron al amanecer, junto a algunos que no pudieron emprender el regreso a sus lugares de descanso.

La policía realiza los controles en las diferentes zonas durante el día, pero al llegar la noche, como los controles del Instituto Provinciale de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA) se desvanecen en la tormenta de música y fiesta que proponen los que lideran los puntos turísticos más fuertes de Tucumán.

Esta semana se anunciaron controles para quienes transiten en cuadriciclos, alertando a una metodología que causa cada vez más accidentes, pero parece que se dejó de lado los controles nocturnos de ingesta de bebidas alcohólicas a menores y los disturbios que estos ocasionan en las primeras horas de la madrugada, sin diferenciar días de semana de los sábados y domingos.

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