Vivienda, seguridad y empleo son las principales preocupaciones de una gran parte de los habitantes del Valle de Lerma.
Sólo basta señalar que en el caso de La Caldera, el último censo registró un crecimiento poblacional del 37,29% y de Cerrillos, que tuvo una variación del 35,17%.
A ello hay que sumar que la tierra, por la escasez y el tipo de cultivo que se desarrolla en la zona -el tabaco-, llevaron los precios a valores muy elevados, llegando a cotizar la hectárea hasta 300.000 pesos.
Esta situación complica la localización de predios destinados a loteos o viviendas.
Este conjunto de factores originaron una nueva modalidad: la ampliación de la vivienda familiar. Ante la imposibilidad de muchos jóvenes de acceder a una vivienda o hacer frente a costosos alquileres optan, junto a sus parejas e hijos, por continuar en sus casas paternas.
Generadores de empleo
En cuanto al empleo, la actividad tabacalera, el Estado y el comercio son las principales fuentes generadoras de mano de obra.
En el primer caso el movimiento es temporario, pero constituye una importante inyección de divisas en los mercados locales. Pasado este período, y a causa de una agricultura basada en el monocultivo y la falta de industrias, se hace notable la disminución del movimiento económico.
Le sigue en importancia el Estado, que a través de planes municipales de empleo y de la obra pública busca menguar a lo largo de todo el año el déficit laboral. Sin embargo esta situación, en general, compromete casi por completo las partidas que reciben los municipios por coparticipación, que son destinadas casi en su totalidad al pago de sueldos.
Al tratarse el Valle de Lerma de una región no industrializada, el comercio se ubicó de a poco en un lugar de relevancia y hoy se transformó en uno de los pilares que absorbe la mano de obra local.
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