La sorpresa política que produjo la firma de un dictamen de mayoría en el megaplenario de comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación, declarando de interés público a la pasta de celulosa para papel de diarios, abrió la puerta del recinto a un tema crucial, espinoso y sensible para la prensa gráfica: quién y cuánto papel se provee a los diarios medianos y chicos, y a qué precio.
La Casa Rosada había puesto a rodar un escueto proyecto de ley para declarar de “interés público” el preciado papel, pero, paradójicamente, el proyecto que sorteó con lo justo las mayorías en las comisiones, y obtuvo dictamen, fue el de la diputada opositora Cecilia Merchán (Interbloque Proyecto Sur), que con sus 20 artículos y decenas de incisos que se despliegan en más de 10 carillas busca regular en detalle la actividad.
Con gran paridad de fuerzas, el dictamen consiguió 78 firmas sobre 153 presentes. Y otra vez, el pequeño bloque del socialismo (6 miembros), como en otras votaciones clave, pareció quedar en el ojo de la tormenta. “¿Apoyar el proyecto de Merchán, junto al kirchnerismo?, o ¿rechazar de plano, junto al Grupo A y al deseo no oculto de los dos grandes diarios que controlan la producción de papel?”, se preguntó una y otra vez, obsesivamente, la rosarina Mónica Fein, a cargo de conducir el bloque del partido de la rosa.
“Tenemos visiones diferentes con el proyecto de Merchán, que se mete en una cantidad de regulaciones que no acordamos. Nosotros queríamos discutir accesibilidad al papel y precio para los diarios del interior, y no más que eso”, explicó Fein a La Capital y fundamentó así su decisión final de no acompañar con su firma el dictamen de mayoría, al tiempo que anticipó un seguro rechazo en el recinto, llegado el momento. Cuando el oficialismo presentó el informe “La verdad” sobre Papel Prensa, y apuró un proyecto para cambiar las reglas de juego de la empresa con planta procesadora en San Pedro, provincia de Buenos Aires, el PS se mostró abierto y vio una oportunidad. “Nos interesa discutir, no vamos a bloquear”, se entusiasmó en su momento otra diputada, también nacida y criada en el socialismo, Alicia Ciciliani.
Sin embargo, la audaz jugada del kirchnerismo de sumarse al proyecto Merchán resignando el propio, descolocó a varios. Incluso al mismo jefe político del espacio donde milita la cordobesa Merchán: Pino Solanas. El genial creador de el “Exilio de Gardel” no participó en la multitudinaria sesión de comisiones donde el oficialismo y aliados sacaron dictamen haciendo base en el escrito de Merchán. Aunque horas después colocó su firma. Pero el día posterior mostró signos de arrepentimiento, dijo que había firmado sin estudiar a fondo el tema y que en lo sucesivo constituiría una “comisión para analizar los dictámenes”, en una descalificación inhabitual de un jefe de bloque para con uno de los suyos.
Mientras el Movimiento Proyecto Sur cruje y Merchán se ve obligada —para evitar males mayores— a apagar su teléfono justo en la semana que obtuvo lo máximo que cualquier diputado de un bloque minoritario puede esperar de su paso por el Congreso, que un proyecto propio escale y llegue al recinto con dictamen de mayoría, se aleja la posibilidad efectiva de cambiar las reglas de juego en la provisión y precios de papel de diarios para los jugadores medianos y chicos.
El último martes, el kirchnerismo celebró con sándwiches y gaseosas para todos, a modo de una frugal merienda, pasadas las 6 de la tarde, la firma de un dictamen al que pocos le asignaban posibilidades de progresar. Pero nadie en el tercer piso del Palacio Legislativo está pensando que la ley esté cerca de ser sancionada. “Esto nos levanta la autoestima, nos motiva; pensá que venimos rechazando todo lo que podemos, tratando de bloquear los embates de ellos, ahora pasamos a la ofensiva”, explicó uno de los jefes del peronismo oficialista. Y agregó, “mantenemos el tema en discusión, que no es poco”.


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