Vaciamiento bancario

En un documento que fue dado a conocer a la comunidad marplatense en general y a los bancarios en particular, doce dirigentes bancarios renunciaron a la comisión directiva de la seccional Mar del Plata.
Hablamos con Martín Aiello, que además de concejal de la ciudad por Acción Marplatense, es uno de los dirigentes sindicales que dio un paso al costado para alejarse de la Asociación Bancaria.

Noticias & Protagonistas: Hemos visto una solicitada enviada por ustedes, en respuesta a una anterior del secretario general local Fernando Cuesta. ¿A qué responde este documento?

Martín Aiello: La solicitada sacada por nosotros es el corolario de una serie de desencuentros que se vienen dando ya desde hace mucho tiempo. Muchas veces hemos privilegiado las cuestiones salariales, las paritarias; pero han sucedido algunas cuestiones, como esa solicitada donde aparecemos firmando algunos secretarios un texto que no se había consensuado, que fue demasiado. Nosotros ahora denunciamos una renuncia masiva de doce secretarios de la conducción del gremio en la ciudad de Mar del Plata. Hemos decidido dar un paso al costado, no en la defensa de los trabajadores, pero sí en el hecho de compartir una comisión directiva con este secretario general.

N&P: ¿Qué los decidió particularmente por la renuncia y no por otra medida?

M.A: Nosotros teníamos la expectativa de un llamado a plenario de delegados o de que Fernando Cuesta concurriera a las reuniones en la ciudad de Buenos Aires representando a Mar del Plata, pero ante la imposibilidad de lograr un cambio de actitud, no nos quedó otra opción que presentar nuestra renuncia, pidiéndole a los afiliados que entiendan nuestra posición. Dentro de 6 meses tendrán la posibilidad de elegir libremente a quien quieren que los conduzca los próximos cuatro años.

N&P: Debe de haber sido una decisión difícil…

M.A: Sí por supuesto. Nosotros lo venimos trabajando desde hace un tiempo y la decisión fue acompañada por la mayoría de los bancarios y delegados. Tenemos detrás un trabajo de tres años y hay gente que ya no está en La Bancaria porque los dejaron afuera, como a los compañeros del Banco Provincia, el más importante de la ciudad, de probada trayectoria y que sin embargo no se encuentran representados en el secretariado. Entonces, pensamos que debemos dar un paso al costado, seguir trabajando todos los días en la comisión gremial interna, en la defensa de nuestros afiliados y armar una planificación con los jubilados y los bancarios para los próximos 4 años.

N&P: ¿Qué le parece la posición de Cuesta de jugar a la víctima, al mejor estilo Aníbal Fernández, por una caricatura de su persona con una nariz larga como Pinocho?

M.A: Nosotros coincidíamos en algo con el secretario general de Mar del Plata, Fernando Cuesta, y es que estamos en contra de todos los anónimos, porque lo ofensivo no es el dibujo en sí sino lo anónimo, y no sólo contra su persona sino también en contra de otros dirigentes. El año pasado hubo una contienda electoral y existieron casos agraviantes de gente que pertenece a su agrupación, que distribuyeron panfletos con textos agraviantes para con nuestros dirigentes. Por eso no coincidíamos en el texto de la solicitada, pero sí en estar en contra de los anónimos, pero para todos, de cualquier lista. Nosotros fuimos acusados de ser “la Bancaria de noche” y de muchas otras mentiras, y no sacamos una solicitada ni mucho menos organizamos una huelga de hambre como la que él protagonizó.

N&P: ¿Qué otras irregularidades observan ustedes en el manejo del sindicato?

M.A: Por encima de estas actitudes que reprobamos, lo más grave es seguir compartiendo una seccional con este secretario general que no convoca a plenario porque no tiene mayoría. Esto es muy grave, ya que el plenario es el órgano más representativo del gremio. Porque la comisión directiva no tiene la representación de todos, es un grupo de amigos personales de Cuesta. Y es muy grave pedirle al interventor que despida a un trabajador de la obra social: hay actas en las que él le pide a Pedro Ferrara un despido por cuestiones políticas. Eso no tiene vuelta atrás, no se puede compartir. Fueron sucesos graves que nos fueron separando.

N&P: ¿Ustedes habían compartido la lista?

M.A: Uno sabe que para compartir una lista no necesita ser amigo, sino tener los mismos ideales o intereses con los trabajadores; pero estas cosas que han sucedido nos diferencian mucho. Ahora anunciamos formalmente la renuncia, que ya ha sido realizada por los medios legales, y esperamos seguir trabajando por los bancarios provisoriamente hasta presentarnos en las listas a fin de año.

N&P: El hecho de que el gremio haya quedado vacío con la renuncia de ustedes, ¿no debería llevar lógicamente a que ellos también renunciaran?

M.A: Quedan pocos meses para la renovación. Ellos tienen las firmas, manejan las cuentas corrientes, pueden seguir funcionando sin diferencias porque a nosotros nunca nos dieron participación en la parte interna. Nosotros ya cerramos paritarias, así que no habrá discusión de salarios hasta el año que viene; no creo que tengan que renunciar. Por el bien de la democracia sindical exhorto a estos dirigentes a que continúen con el mandato, se presenten en elecciones a fin de año y ofrezcan una alternativa distinta a la nuestra, y que los bancarios diriman a ver quién quieren que los conduzca.

Denuncias cruzadas

N&P: Cuesta los denunció por la realización de un encuentro nacional deportivo de los bancarios de todo el país, que se habría realizado con recursos del secretariado nacional ¿Qué hay de cierto?

M.A: Es verdad, gastamos cerca de un millón de pesos en una olimpíada que duró casi un año y que movilizó a 8.000 bancarios de todo el país; compañeros del Norte o de otros lugares del interior visitaron Mar del Plata con todo pago por el sindicato, porque acá se jugaron las finales. En un portal nos acusaron de gastar dinero mientras la obra social debe plata, pero nosotros no debemos nada. Hay una desregulación en nuestro país, entonces el afiliado puede aportar a otra obra social y estar afiliado al sindicato de la bancaria. Nuestros compañeros no tienen necesariamente la obra social de los bancarios. No tenemos nada que ocultar.

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