Un grupo de dirigentes de la delegación Santa Rosa de UPCN visitó ayer a la siesta el Relleno Sanitario para contrarrestar las acusaciones de “patoteros” que salieron desde allí. Esas imputaciones, afirmaron, fueron promovidas por dirigentes del otro sindicato municipal, el SOEM, que hizo firmar a los trabajadores del ex basurero una solicitada cuyo contenido desconocían.
El cortocircuito se desencadenó a raíz del paro de actividades que convocó UPCN. El Relleno Sanitario era uno de los lugares donde supuestamente iba a haber un alto acatamiento, pero al final, la convocatoria no tuvo éxito.
La presencia de los dirigentes gremiales sirvió también para conocer la cara menos presentable del depósito de residuos de la ciudad. Lejos de la imagen prolija que mostró la comuna hace tres días atrás, lo que se vio ayer fue preocupante. Por un lado, un grupo de vacas que hurgaban entre las bolsas de residuos domiciliarios buscando algo para ingerir. Más triste fue ver a varias personas en esa misma tarea. Mientras cronistas y gremialistas recorrían el lugar, una mujer encontró un frasco con restos de mermelada, que abrió, extrajo lo que pudo y se lo comió.
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