Con la ansiedad y la ilusión como estandarte, Juan Pablo Pereyra resignó días de vacaciones para ponerse a punto e iniciar de la mejor manera la pretemporada en el 2013.
"Mientras los demás descansan, lo tienen merecido, yo trato de ponerme bien. Ya venía de vacaciones (se ríe), pero tuve que acortar los días libres y me quedé entrenando. La recuperación lo demanda así y yo tomé la determinación de quedarme para llegar a la pretemporada", le dijo el santafesino a EL SIGLO.
El "Flaco" trabaja todas las mañanas en el complejo Ojo de Agua junto a Dante "Cachito" Cortéz (masajista) y el profesor Pablo Aguirre (preparador físico). De a poco, los movimientos son más exigentes y la zona lesionada responde a la perfección.
"Estoy contento porque pude terminar un día más de trabajo y la rodilla me está respondiendo bien. Estamos haciendo un trabajo bastante exigente y apunto a hacer un poco de fútbol en la pretemporada. Ahora viene la parte más linda, empezar a agarrar la pelota, que es lo más importante", contó Pereyra.
La idea de este sacrificio es llegar bien a la pretemporada y estar de la mejor manera para cuando llegue el reinicio del campeonato.
"Con los tiempos estoy bárbaro, bien. Estimamos cuatro meses, ya llevo dos y medio, calculo que en febrero voy a estar en condiciones de jugar. Voy a hacer bien la pretemporada, quizás, con alguna diferencia en cuanto al resto pero al cien por cien. Creo que voy a estar disponible para cuando vuelva el torneo. Soy optimista, estoy convencido y estoy trabajando para eso", argumentó.
El atacante viene con los trabajos desde hace dos meses y resta un par más para finalizar esta etapa. De todos modos, la ansiedad forma parte del estado de ánimo y no se oculta en el rostro del jugador.
"Tengo mucha ansiedad porque llegue el momento de poder trabajar otra vez con el grupo y a las órdenes del técnico. Necesito del grupo, es lo que me da fuerzas. Ahora cuento con el apoyo de Pablo (Aguirre) y Cachito (Cortéz). Mi mujer y mi hijo también me acompañan siempre. Ellos se quedaron conmigo y están haciendo un sacrificio. Podrían estar de vacaciones con sus familias y tomamos la decisión de quedarnos".
Ya metido en lo futbolístico, Pereyra agradeció el apoyo del técnico Ricardo Rodríguez. Es que el DT prefirió esperar la recuperación del "Flaco" y no traer un refuerzo.
"Estoy agradecido al técnico, me dio mucha confianza. Me rompo el alma todos los días para recuperarme. Lo más importante es estar a disposición para ver si puedo jugar".
En cuanto al balance de estos seis meses, el jugador contó, "Terminamos bien, podríamos haber terminado mejor. Faltaron algunos resultados pero ahora hay que pensar en lo que viene. Tenemos once partidos en casa y hay que hacernos fuertes acá y en todos lados".
Por último, Pereyra piensa en el ascenso a primera y opinó, "Depende de nosotros. Hay un gran plantel y estamos todos metidos en esto. Hacemos un sacrificio muy grande y tenemos que tomar la pretemporada de manera seria y lo vamos a hacer así. Queremos consolidarnos como un equipo ganador", finalizó.
El “Flaco” se ilusiona con jugar el clásico
Apenas se enteró que Atlético podría enfrentar a San Martín por la Copa Argentina, Juan Pablo Pereyra preguntó cuando sería ese duelo.
Es que el delantero sabe que no podrá jugar el amistoso de verano en La Ciudadela (si es que se juega) pero abrió bien grande los ojos cuando le dijeron que habría una nuevo clásico en febrero.
Antes, Atlético deberá superar a Gimnasia de Jujuy en la fase previa, prevista para el 26 de enero.
“Le hice un gol a San Martín con la camiseta de Tigre pero nunca jugué en clásico con Atlético”, afirmó Pereyra a EL SIGLO.
El amuleto del equipo
Cuando Juan Pablo Pereyra se lesionó, Atlético estaba con una buena performance en el torneo. El equipo venía de golear a Ferro y Defensa y Justicia. Le ganaba a Gimnasia de Jujuy pero el “Flaco” se lesionó y todo cambió.
El “Lobo” jujeño empató y llegaron los malos resultados.
El jugador (ya operado) retornó a Tucumán en la semana previa al partido con Chicago y los buenos resultados aparecieron. El “Decano” se sostiene con ocho partidos invictos.
“Fue una casualidad. Puede ser que el grupo haya sentido mucho lo que me pasó. Una lesión de este tipo, afecta. Cuando me vieron que estaba bien, tal ves se hayan motivado. No es porque sea yo, sino porque un compañero se está recuperando”, le contestó Pereyra a EL SIGLO.
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