Las vacaciones de invierno y el aguinaldo "salvaron" a los taxistas

Tras el aumento de 25% en la tarifa, se preveía un descenso en la cantidad de pasajeros que utilizan el servicio. Pero eso no ocurrió. Fuentes del sector aseguran que la caída en la actividad se sentiría en agosto.
Pese a las quejas de los mendocinos por los aumentos en el transporte tanto público como privados, taxistas afirmaron que el incremento en la tarifa ha pasado casi desapercibido. Desde Aprotam aseguraron que por las vacaciones de invierno y el pago de aguinaldos, el servicio no se ha visto resentido y que recién en agosto se tendrá un panorama más claro al respecto.

"Ya no tomo taxis, vivo en Las Heras y trabajo en el centro. Ahora un viaje hasta San Martín y Garibaldi me cuesta más de 35 pesos, cuando antes no pagaba más de 27 pesos", comentó Silvia Marín de 43 años.

Sus declaraciones se multiplican en muchos usuarios que se vieron perjudicados por el incremento en la bajada de bandera de taxis que, al aumentar 25 por ciento pasó a costar 5,10 pesos. Además, la tarifa aumentó a 0,33 centavos cada 90 metros recorridos cifra que antes se ubicaba en 0,25 centavos.

Pero pese a que en un principio se estimó que la clientela disminuiría de forma considerable, algunos conductores de taxis insisten en que igualmente los mendocinos eligen esta forma de viaje.

"La apreciación que tenemos es que el servicio no se ha visto afectado. Creo que, en general, nos mantenemos en el mismo nivel que teníamos antes del incremento", expresó Fernando Sáez, presidente de Aprotam. Y agregó: "Las vacaciones y el aguinaldo han tenido su influencia por lo que pienso que recién en agosto tendremos un panorama más claro al respecto".

En la calle hay versiones cruzadas. Algunos conductores de taxi aseguran que la cantidad de pasajeros ha disminuido y se nota, mientras que otros afirman que hay mucho trabajo y con el aumento se genera una ganancia mayor.

"Por las vacaciones de invierno hubo sectores con mucha demanda como el zoológico, el acuario, los cines pero noto que la clientela ha disminuido en un 30 por ciento al menos", manifestó Pablo Aguerre, taxista desde hace más de 20 años. El trabajador sostuvo que esta situación también responde a diferentes ítems como la inflación y la inseguridad.

"La gente no tiene plata, eso ayuda a que cada vez sean menos los pasajeros y se quejan por la nueva tarifa. Pero, a su vez, hay personas que trabajan hasta tarde o muy temprano antes del amanecer que se gastan hasta lo que no tienen con tal de no esperar un micro en la parada, tienen miedo. El taxi es una necesidad, no un lujo", comentó.

Otra mirada sobre el tema la aportó otro taxista que ve con buenos ojos el aumento: "La gente igualmente utiliza nuestro servicio, lo necesita y con el aumento se hace más dinero por viaje", señaló Ignacio Ochoa recordando que los conductores de taxi ganan por comisión o por turno.

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