Usurpaciones: vence hoy el ultimátum

Usurpaciones: vence hoy el ultimátum
Con un clima de tensa calma, los ocupantes de las viviendas del Plan Federal mantenían ayer su postura de no abandonar el lugar, a la espera de una respuesta por parte del municipio.
Una geografía inusual para el sector mantenía ayer al avenida Arias, en el tramo que permite recorrer los distintos grupos de viviendas que el estado nacional construye en nuestra ciudad dentro del programa del Plan Federal, con el 40 por ciento de esas unidades ocupadas desde hace diez días por unas 200 familias.

Es que hoy vence el plazo dado por el municipio, mediante un decreto del intendente municipal, Gustavo Bevilacqua, a partir del cual los ocupantes deberán abandonar las viviendas, so pena de no participar en los futuros sorteos de las mismas y dejar además de percibir cualquier tipo de ayuda social comunal.

Si bien la última semana varios ocupantes optaron por retirarse del lugar, sobre todo familias con niños a los que les resultaba muy dificultoso permanecer allí sin disponer de ningún tipo de servicio, son muchos los que decidieron quedarse y, según aseguran, "resistir hasta las últimas consecuencias".

Ayer la jornada no difirió demasiado en sus formas de las registradas en los días anteriores: los grupos habitacionales convertidos en especies de ghettos --cercados y cerrados mediante postes de madera y mallas de acero-- a los cuales no pueden acceder siquiera familiares o allegados de los ocupantes ni tampoco ser abandonados por quienes se asentaron en el sitio, salvo que decidan no regresar.

Mientra tanto, la policía bonaerense mantenía un importante despliegue con unos 30 efectivos, seis camionetas y dos camiones y varios empleados municipales terminaban de montar el cerco perimetral y de reparar sectores dañados.

Por su pate, el comisario Mayor, Jefe de la Departamental Sur, Gustavo Maldonado, recorrió el lugar hablando con los agentes asignados y definió el clima imperante de "tranquilo".

En el área de las viviendas se advertían situaciones de diversa índole, que graficaban lo complejo de esta historia y la voluntad de los ocupantes de sobrellevar de la mejor manera posible estas horas.

Así fue posible ver a un grupo de personas encender el fuego para un asado, exhibiendo, entre sonrisas, la parrilla ante el fotógrafo de este diario, otros caminando entre las que serán las futuras calles internas del barrio y muchos hablando --cerco de por medio-- con familiares que se acercaban a traerles mercaderías, agua y darles muestras de afecto y de apoyo.

En el interior de las casas, muchas de cuyas ventanas aparecen tapiadas con madera o frazadas, se advierte un mobiliario improvisado y carteles con leyendas alusivas a la situación, así como al menos tres banderas argentinas.

Hoy será entonces un día cargado de expectativas ya que la comuna establecerá quiénes de los ocupantes son efectivamente personas anotadas en el listado de aspirantes --preocupados, según manifestaron al comenzar la ocupación, porque personas ajenas tomaran las casas-- y quiénes se instalaron sin ser beneficiarios de este plan.

Habrá que aguardar también cual será la postura que adopte la comuna de persistir la actitud. Ayer, un joven aseguró a este diario que muchos están dispuestos "a encadenarse" a sus casas y que no los sacarán "ni por la fuerza".

Anoche, los ocupantes y familiares ensayaron una manifestación con velas, faroles y linternas, graficando su necesidad de encontrar una luz de esperanza que le de un final razonable al conflicto.

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