"Hay que usar el poder punitivo con tremenda cautela", advierte Zaffaroni

El ministro de la Corte de la Nación afirmó que, durante el siglo XX, los Estados han matado más gente que los conflictos bélicos. El célebre penalista ofreció una conferencia magistral en un congreso celebrado en el Teatro Alberdi. Un orador "impresentable".
De un extenso circunloquio jurídico e histórico que se remontó a la edad antigua y al medioevo se sirvió Eugenio Raúl Zaffaroni para justificar una advertencia final sobre el Estado contemporáneo y el ejercicio de su capacidad de castigar. "Hay que usar el poder punitivo con tremenda cautela", aseveró el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y principal orador del I Congreso Internacional de Criminología-Política Criminal y Seguridad, que comenzó ayer.

Ante un Teatro Alberdi medianamente colmado de espectadores, el máximo exponente vivo del derecho penal argentino reveló que, durante el siglo XX, los Estados han matado más gente que los conflictos bélicos. "En una contabilidad letal... llegamos a determinar que aproximadamente 100 millones de personas indefensas han muerto en todo el mundo: dos de cada 100 individuos en 100 años. Es decir, más víctimas que en las dos guerras mundiales", precisó el predicador de la llamada escuela "garantista", que tituló "Hacia una criminología cautelar" a su intervención de una hora de duración.

La cuestión de los homicidios masivos cometidos por los Estados ha dado vueltas por la cabeza de Zaffaroni durante tres décadas, según confesó en la reciente presentación de "La palabra de los muertos", su último libro. El estudio dio pie al Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) para esbozar el concepto de una criminología cautelar que reduzca la capacidad punitiva del Estado: el ministro de la Corte tomó prestada la terminología del alemán Friedrich Spee, monje jesuita y poeta que en el siglo XVII escribió "La cautela criminal", quizá el primer alegato contra la cacería de brujas y la tortura en general.

Cápsulas para enanos

La peliaguda exposición de Zaffaroni fue precedida por una nota biográfica donde el guionista de la Cátedra de Criminología de la UNT lo calificó de "ser único e irrepetible" y de "único penalista en habla hispana que no necesita presentación". Ni bien llegó al atril, el magistrado rebatió aquella introducción. "Soy absolutamente consciente de mi condición de sujeto impresentable", admitió con desparpajo.

Tras referirse a la evolución de la criminología desde el Imperio Romano, y abordar las vicisitudes ominosas de la punición en los tribunales de la inquisición y el régimen nazi, el académico responsabilizó a las agencias estatales de la muerte de 100 millones de personas en el siglo pasado. "Hablamos de una Policía que actuaba en su función represiva, de un fenómeno de homicidio masivo cometido por agencias del poder político", denunció.

La potestad punitiva no es racional, según Zaffaroni, que ayer concedió una entrevista a LA GACETA (disponible en la edición digital). "El Maradona de la Justicia" (como lo bautizó este mes el periodista Víctor Hugo Morales) vinculó la reducción de esa potestad al sostenimiento del Estado de Derecho. Añadió: "tenemos también que fortalecer la cápsula que encierra al enano fascista que llevamos adentro". El desbordamiento del poder punitivo deriva inexorablemente en matanzas. "A lo largo de la historia que va desde el siglo XII hasta la actualidad, las salidas de cauce invocando motivos de emergencia como las putas, la droga, el comunismo, el alcohol, los herejes, la sífilis, etcétera, han terminado en masacres de civiles", postuló Zaffaroni.

A renglón seguido, agregó una circunstancia agravante: "y los desbordes nunca han servido para resolver ninguna de las emergencias mencionadas para cometer estos crímenes: con las putas seguimos conviviendo; a la sífilis la resolvió la penicilina; al alcoholismo no lo resolvió nadie; la droga se complica cada día más y el comunismo internacional estalló. El poder punitivo jamás resolvió las emergencias que dijo que iba a resolver; por ende sirvió para otras cosas: para verticalizar la sociedad a costa de genocidios".

Al término de la exposición, Zaffaroni enfatizó que la criminología se olvidó de las masacres aludidas. "Ni siquiera se registran los muertos del poder punitivo. Son muertos que no hablan, que no dicen nada, ni siquiera que están muertos", expresó. Y alertó sobre las emergencias que, en la actualidad, pujan para acrecentar la capacidad de castigar: "procurar lo opuesto es ir a contramano del proceso de regresión de los derechos humanos en vigor en el mundo... En esta cuestión se juega un modelo de Estado y se ponen en movimiento estructuras ideológicas que provienen de la Edad Media y que aún siguen vigentes".

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