Afirmó que tiene más experiencia para cambiar lo que está mal y profundizar lo bueno de su primera gestión gubernativa.
El acto de asunción coincidió con los 28 años transcurridos desde la restauración democrática y tuvo uno de sus pasajes más emotivos cuando los hijos del gobernador le entregaron los atributos del mando.
Los juramentos
El primero en ser posesionado fue el vicegobernador Andrés Zottos, quien se robó los primeros aplausos cuando juró “por todas las familias salteñas”.
Luego, en línea con quien llamó su “compañero de ruta”, Urtubey afirmó al final de la clásica fórmula, “si así no lo hiciere, que el pueblo de Salta me lo demande”.
Inmediatamente después, el titular del Senado, Mashur Lapad, hasta entonces presidente de la Asamblea Legislativa, invitó al vicegobernador a tomar el sitial de la Presidencia.
Nuevamente acomodados, se leyó el decreto 1, donde Urtubey declaró que tomó posesión del mando de la Provincia.
La ceremonia, cabe consignar, se demoró media hora más de lo previsto, dado que comenzó alrededor de las 19. En el recinto de sesiones de la Legislatura salteña no cabía un alfiler a esa hora.
Se vio entre las bancas a monseñor Mario Cargnello y su par de Orán, Marcelo Colombo. También estuvieron presentes los jueces de Corte, concejales y una veintena de intendentes, entre ellos el capitalino Miguel Angel Isa. Autoridades del Ejército y Gendarmería también estuvieron presentes.
Entre los diputados nacionales por la provincia estuvieron presentes los oficialistas que asumieron hace un par de días. Ellos son Pablo Kosiner, Jesús Vilariño y Cristina Fiore.
Cinco interrupciones
El discurso del primer mandatario salteño fue interrumpido cinco veces por los aplausos de los presentes, la primera a 10 minutos de iniciada la alocución.
La frase que arrancó esos aplausos fue cuando Urtubey, dirigiéndose a quienes lo votaron y a los salteños en general afirmó: “Jamás traicionaré su confianza”.
Luego, unos 5 minutos después, cuando anunció que la lucha “contra el narcotráfico será sin cuartel”.
Más tarde, el mandatario habló de los jóvenes estudiantes y los instó a quedarse en la provincia una vez recibidos, porque “crearemos las condiciones para el recambio, ese que no necesita afiliaciones partidarias”.
Las otras frases que arrancaron aplausos de los presentes fueron ya cerca del final del discurso, cuando refiriéndose a la discriminación y la trata de personas afirmó: “Los salteños sabemos decir basta”. Y también cuando remarcó que quiere “transformar la economía, lucha que no se detiene”.
El gobernador concluyó afirmando que espera que ni el más humilde salteño “se sienta jamás vencido”.







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