Urtubey crea más puestos de trabajo

“Todo cambia, lo ves, todo es mudanza”, escribió alguna vez un discreto portalira de esta comunidad. Y tenía razón. Toda cambia: usos, costumbres, ellos y ellas, y hasta los destinos cambian, si eso es posible.
Así como antaño fueron los reyes los que imponían modas, usanzas y rutinas sociales, borrando las que estaban en vigencia hasta el momento de la aparición del antojo real, hogaño, aunque no hay reyes en estos pagos, continúan siendo los poderosos, por más que plebeyos, los que poseen esas facultades. Los que tienen la sartén por el mango, y el mango también, deciden el cambio. Hasta donde el cuero les dé, por supuesto.

Veamos unos pocos y específicos cambios ocurridos en esta simpática ciudad. Pero antes, una necesaria advertencia. Se asegura que estas mudanzas reflejan la sensibilidad y preocupación de quien las concretó por la suerte de antiguos colaboradores suyos que se alejaron de su lado por la fuerza de las circunstancias, y contra su voluntad (la de ellos y ellas). Sentimientos que lo enaltecen.

Sigamos, pues. Antes, por ejemplo, cuando un funcionario o legislador dejaba la función pública quedaba, digámoslo crudamente, librado a sus posibilidades. Como cualquier vecino. Si en su vida privada había sido comerciante, regresaba al mostrador y a la caja registradora; si agricultor, retomaba el arado; si contador público, volvía a sus balances y conocimientos para obviar molestos impuestos; si abogado, ya se sabe. Y etcétera.

Los que antes de ser legisladores o funcionarios se habían dedicado, tiempo completo, a disfrutar del saludable ocio, podrían continuar sin hacer nada. Y todos felices.

Pero ahora la cosa ha cambiado para unos cuantos “desempleados”, no para todos. Se trata de los más allegados y que mejor respondieron a la cúpula del Grand Bourg.

Como dicen que uno se acostumbra a lo que hace o no hace, y estos muchachos y muchachas que tuvieron que abandonar sus bancas y escritorios añoraban las varias y diversas ventajas que ser parte del oficialismo les brindaba, y no lidiar con la dura y cotidiana realidad de ser simples desempleados, como lo son y en serio miles de comprovincianos, el señor gobernador, don Juan Manuel Urtubey, demostrando la sensibilidad y preocupación mencionados que lo caracterizan y distinguen, los llamó otra vez a su vera.

Mas, ¿dónde ubicarlos? El Boletín Oficial disipó las dudas, pues en él se publicaron el martes los decretos mediantes los cuales se designaron a exfuncionarios y a diputados MC (mandato cumplido) como asesores y en puestos políticos.

¿Nombres? ¡Vamos, querido lector, no diga que no leyó ayer la página 19 de este diario!

La pregunta obligada es: ¿Qué hará el gobernador con tantos asesores? El sabrá. Eso sí, la planta política se verá más llenita y con más calificados colores. Más entretenida.

Finalmente, digan lo que digan los criticones de siempre, esta iniciativa del primer mandatario lugareño de crear más puestos de trabajo es una muestra cabal de su firme y denodada lucha contra el desempleo, por más que aquellos insistan en considerarla un golazo en contra. ¡Qué gente!

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