Como parte de las obras que realizan por todo el país, la Fundación de Madres compró tierras y levantó un centro de salud en Tartágal poco después del alud que arrasó a la ciudad salteña el año pasado. Pero, según señalan en la entidad, el gobernador se negó a inaugurarlo y el edificio quedó vacío. Sorpresivamente, una conducta similar tuvo el gobernador tucumano José Alperovich.
La Fundación de Bonafini tiene a cargo planes de vivienda desde hace tres años que implementa con fondos nacionales que el año pasado se multiplicaron. A través de un sistema importado de Italia, que consiste en construir viviendas antisísmicas habitables por cualquier familia de clase media, la Fundación de Madres levanta barrios en Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Santiago del Estero y en varios distritos del conurbano bonaerense. Para esas tareas emplea 6.000 empleados y aspira a llegar a 10 mil a fin de año.
Tras el alud que azotó a la ciudad de Tartagal en febrero del año pasado, la Fundación compró 30 hectáreas en la zona y edificó un centro de salud. Por la urgencia del caso, el procedimiento fue distinto al habitual, que consiste en firmar un convenio con las provincias para iniciar la construcción, por lo que esta vez el Gobierno salteño debía inaugurarla directamente.
La resistencia a tener barrios construidos por la Fundación de Madres no es sólo cosa de gobernadores que se muestran reacios al kirchnerismo. El tucumano José Alperovich, aliado de fierro de la Casa Rosada, donde le reconocen el caudal de votos que aporta en cada elección, no tuvo reparos en negarse a recibir a los obreros de Hebe de Bonafini.
Sin tapujos, Alperovich le dijo a la Fundación que prefería manejarse con empresas privadas en vez de tener viviendas construidas por organizaciones sociales. Dejó pasar así un proyecto para crear un barrio con viviendas para comunidades aborígenes de la provincia. “Es una lástima. Pero esto demuestra que no sólo la oposición se niega a recibirnos”, admitió Schoklender.




Comentá la nota