El escenario del oficialismo no es, por victorioso,menos complejo a la hora de buscar los equilibrios político – territoriales. Tanto en el Ejecutivo como en la Legislatura habrá cambios.
Tal vez la determinación más importante -de las que hasta ahora trascendieron- sea la de ubicar al frente del Ministerio de Desarrollo Social al vicegobernador José Laurito, a quien Urribarri había puesto a la cabeza de la lista de diputados, corriendo a Hugo Marsó al Ministerio de Turismo, cuando tuvo la certeza de que no sería candidato a vicepresidente de la Nación.
Hay que pensar que Urribarri realmente creía que podía ser el compañero de fórmula de Cristina Fernández para entender que haya tenido al vicegobernador -y jefe político del Departamento Uruguay- en el banco de suplentes hasta unas pocas horas antes del cierre de listas.
Laurito era el Plan B para la provincia si Urribarri iba a la Nación. Y lo aceptó, y terminó encabezando la lista de diputados. Esa situación, que podría denominarse de lealtad electoral, más su prestigio y peso electoral lo convertían en el candidato natural a presidir la Cámara baja.
Esta idea, desde el vamos, significaba tranquilidad para Urribarri una tranquilidad, ya que con el ex intendente de La Histórica en ese lugar no habría margen para maniobras fuera de control u operaciones contra el Ejecutivo, según explican varios de los allegados a Urribarri.
No obstante, el vicegobernador habría planteado resistencias a conducir la Cámara, anticipándose tal vez a las tensiones que sobrevendrán allí, donde el justicialismo tiene dos bloques, uno de 19 y otro de seis miembros; además de posibles aliados.
El acuerdo entre Lauritto y Urribarri es que el hombre de Concepción del Uruguay quede al frente del Ministerio y que desde allí tenga injerencia política, que juegue, que no sea un mero administrador.
En un tiempo de especulaciones permanentes, la resolución dos posibles interpretaciones en el oficialismo. Por un lado, están los que dicen que el actual vicegobernador busca coronar su carrera política con un cargo de importancia en el Ejecutivo; y por otro, los que sostienen que no quiere correr el riesgo de diluir su perfil en una Legislatura donde el oficialismo tiene amplias mayorías, y que por eso pretende un cargo de mayor exposición con el objetivo de estar presente en el menú de opciones del oficialismo en 2012, cuando Urribarri esté definitivamente fuera de carrera.
Y ahí viene la otra pregunta. Será Urribarri el que inaugure la cláusula constitucional incorporada a la carta magna provincial en 2008, que no permite un tercer mandato como gobernador. De acuerdo a la Constitución vigente un ciudadano puede ser electo, reelecto una vez y nunca más...
Sucede que con las mayorías legislativas de las que dispondrá a partir de diciembre el oficialismo podría lograr una ley que declare la necesidad de la reforma; que podría impulsarse para, además de “emprolijar” -dicen- la de 2008, habilitar la posibilidad de un tercer mandato.
La especulación puede parecer lejana, pero las decisiones no lo son. Es ahora el momento de avanzar,si se quiere, en una nueva reforma. No le faltarán manos al oficialismo para contar con los dos tercios en Diputados. Y en el senado ya los tiene.
Los mismos dirigentes del Frente Enterriano Federal (FEF) bromean señalando que no necesitan siquiera consultar a los flamantes legisladores Hugo Vázquez y Rubén Almará para poder sumar su apoyo a la reforma; y que con los otros miembros del bloque la charla es siempre posible, incluso con el intendente de María Grande Diego Lara, con quien el Ejecutivo tiene “cero onda”.
El del FEF es un bloque devaluado socialmente, sobretodo en Paraná, donde 5.000 ciudadanos se tomaron el trabajo de realizar el poco frecuente corte de la lista de diputados respecto de la del candidato a intendente. Y es seguro que por esa razón al menos otra cantidad similar dejó de votar por la lista que encabezaba José Carlos Halle. (Tal vez por esto la presidencia quedó para Fabián Flores, menos conocido en Paraná que Rosario Romero, quien encabezó la lista). Y ese dato no pasa inadvertido para Urribarri, quien más allá del mullido colchón de votos que consiguió, sabe que no quedará lindo andar mostrándose al mes de las elecciones con los “descarriados” que se fueron del partido, y menos con aquellos de los cuales se entiende que actuaban en función de un negocio político más que de convicciones.
Nada indica que el radicalismo no adopte la postura alfonsinista del ‘94 de negociar una reforma que verían como inevitable en busca de algunas incorporaciones al texto constitucional que le otorguen mayor presencia institucional al principal partido de la oposición (que ya no pierde las elecciones con el 44% como lo hacía Sergio Montiel, sino con el 18%).
Todo depende de cómo lo plantee el urribarrismo y de la presión que le ponga. Podría pensarse en una reforma más breve y de perfil más bajo que la del 2008, en la que asociarse con radicales y el GEN sea más “presentable” que juntarse con los “peronistas que se fueron del PJ”, lo que habilitaría a la oposición para que vuelva a decir -como después de la elección de 2007- que todo era un engaño y que la división del oficialismo era ficticia.
Igualmente, la posibilidad de que Urribarri decida la repatriación de los federales alienta las expectativas de algunos sectores del bustismo que quieren regresar rápidamente al PJ, aún sin sus dirigentes. Está claro que en caso de elegirse convencionales el gobernador querrá ganar las elecciones con un porcentaje mayor al de octubre, y para eso puede necesitar a esa tropa política. Lo que está también claro es que él decidirá el momento de iniciar el proceso; ya que así se entendió luego de que pusiera en el freezer todas las expectativas disparadas tras la elección por otros dirigentes del oficialismo, señalando en la Caravana de la Victoria que en el PJ están todos “los que tienen que estar”.
En La Histórica
En el plano interno, la designación de Lauritto en Desarrollo Social y del actual director del Hospital de Concepción del Uruguay Hugo Cettour en Salud, aparece como un freno a “los Scelzi”, los adversarios históricos del vicegobernador en el PJ de ese departamento. El fallido candidato a intendente Carlos María Scelzi -actual presidente del Concejo Deliberante- fue incorporado a la planta permanente del Ente Portuario del que era asesor (llegó a un acuerdo con el Ejecutivo provincial y cobrará una indemnización) mientras que el actual intendente Marcelo Bisogni integrará el bloque de diputados provinciales.






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