La urbanización divide a productores

El tema volvió a plantearse a partir de un proyecto enviado por el Ejecutivo municipal al Concejo Deliberante que plantea la creación de barrios abiertos con lotes de 360 metros cuadrados.
Están los que quieren continuar con su trabajo de producción y aquellos que desean convertirse en desarrolladores de sus propias chacras. Exigen una revisión del Plan Urbano Ambiental (PUA).

Neuquén > Una vez más volvió al Concejo Deliberante una discusión que desde hace tiempo se viene postergando y que ha generado fuertes cruces entre los involucrados en el tema. Urbanizar o no las zonas productivas en Valentina Norte Rural y Valentina Sur Rural es lo que en las últimas semanas obligó a sucesivos encuentros dentro del Concejo, y en el seno del Consejo Asesor Económico, Social y de Planeamiento (CAESyP).

Por el momento, las cosas no parecen cohesionarse. Las dos posiciones están en veredas opuestas, sin embargo, más allá de las grandes diferencias, tanto los productores que quieren lotear, como los que no quieren, exigen y creen urgente que los concejales legislen a favor de una urbanización global de la ciudad, y que se termine con las excepciones que es lo que hasta el momento sostiene el crecimiento urbano de la ciudad.

Lo que provocó la vuelta al debate fueron dos loteos que esperan una aprobación por la vía de las excepciones, y también la llegada al Deliberante de un proyecto enviado por el Ejecutivo Municipal que plantea la creación de barrios abiertos con lotes de 360 metros cuadrados en Valentina Norte y Valentina Sur.

Actualmente lo que se permite son barrios cerrados y las medidas de los lotes son mucho mayores que lo que se planea para esa zona.

"El mejor lugar es Valentina porque ya casi no hay chacras en explotación, y algunas las tienen en explotación para que no se las tomen. El proyecto lo mandamos cuando vimos la necesidad que tenía la clase media joven de tener un lote y no vivir en un departamento", comentó Carlos Chaneton, secretario de Desarrollo Local del municipio capitalino.

Chaneton sostuvo que "ganaría todo el mundo al haber tanto lote. Serían 360 metros cuadrados como máximo y una casa por lote, y competería con barrios cerrados que son de 600 metros o más".

Miradas

Las posiciones que dividen a los productores son claras: están los que quieren continuar con su trabajo de productores y los que quieren convertirse en desarrolladores de sus propias chacras. Estas posiciones irreconciliables tienen un punto en común. Ambas plantean un trabajo serio y responsable sobre el tema a los concejales y al municipio.

"Hace falta una revisión general del Plan Urbano Ambiental y basta de excepciones. Creemos que debe ser integral y realizarse estudios que no se han hecho como estudio territorial, sobre impacto ambiental y que se tomen decisiones técnicas y no políticas", dijo Nely Riba, integrante de la comisión vecinal y una de las productoras que no está en contra de los loteos abiertos.

"Queremos llegar a un acuerdo en forma organizada y pacífica", señaló. Agregó que hay una gran diferencia entre los productores de siempre y los que llegaron después.

Del otro lado están los productores que manifiestan no poder vivir más de la chacra.

"Estamos sufriendo una situación de vandalismo, la producción es muy difícil mantener", manifestó José Francisco Imaz. Sostuvo que, como están las cosas, no pueden hacer con su propiedad lo que realmente desean.

"Queremos que se aplique el sentido común y que no se nos condene a ser pulmón verde y servidumbre, nos niegan el derecho a disponer de nuestra propiedad", agregó Imaz, quien solicitó que se aplique una ordenanza para toda la zona.

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