Señaló que "el drama de la exclusión empieza en el hogar" y que "padre y madre tiran (a los hijos) a la calle para que la sociedad se haga cargo".
"Me preocupa mucho que en nuestro país a muchos se los ha declarado sobrantes y eso es grave, no puede haber excluidos, una patria con excluidos es un patria indigna, y aquí hay muchos excluidos", sostuvo.
Durante la procesión, estuvieron además de Urbanc, el intendente Amado Quintar y otras autoridades municipales y eclesiales, además de una importante cantidad de vecinos y fieles devotos de la Virgen.
Sin lugar a dudas, las expresiones más duras del obispo provincial se refirieron a la exclusión de los niños y al rol que deben cumplir los padres y el Estado.
"El gran drama de la exclusión empieza en el hogar, porque los niños son excluidos de la casa porque el padre y la madre no se ocupan de ellos, los tiran a la calle, para que la sociedad se haga cargo, y eso es exclusión. Ese chico es un resentido, luego será un criminal, un delincuente, a raíz de que no ha recibido amor, ha sido despreciado socialmente, ha tenido un padre borracho, violador, golpeador. Después nos quejamos de nuestros jóvenes, que se someten a la droga, ellos buscan ahí la evasión, para no ver esa realidad tan dura que les toca vivir en la casa, desprecio, indiferencia, dejadez, falta de diálogo", dijo Urbanc.
Luego golpeó contra el Estado, al decir que "yo veo que el Estado es muy paternalista y sobreprotege a la gente y sobre todo desresponsabiliza (sic) a los padres de sus obligaciones. Las dádivas y facilitar todas las cosas no es bueno, los seres humanos tendemos enormemente a ser mañeros, y si nos dan todo hecho aprovechamos la volada, eso es lo que nos está pasando a los argentinos. Quiero que la escuela se haga cargo de mis hijos, el cura igual, que el Estado solucione el tema de las dependencias y no es así. El que tiene que velar por la conducta, la integridad, la formación, por los valores que tiene que adquirir un hijo, son el padre y al madre, y los demás ayudar, pero no reemplazar".
Sin embargo, arremetió contra las actitudes de los argentinos, acerca de quienes dijo que a veces "somos los argentinos muchas veces piojos, chupamos la sangre y vivimos a costa de otros. El ciudadano no es parásito, el ciudadano se pone el país al hombro, se carga sus tareas, su familia, y es responsable, nadie me tiene que venir a dar las cosas, yo las tengo que conseguir, las tengo que trabajar, luchar".
El obispo culminó implorando: "Desde Fiambalá les pido a los catamarqueños, a todos, que dejemos de ser unos mantenidos, queremos que el Estado nos mantenga, cada uno tiene fuerza, inteligencia y capacidad y puede mantenerse por sí solo, debemos hablar más de los deberes que de los derechos".


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