Según los registros del programa “Juego Responsable” , la adicción a los juegos de azar afecta a un 3 ó 4 por ciento de los mendocinos, y genera trastornos graves, aunque es la más difícil de detectar. En San Rafael hay al menos dos centros de abordaje, uno privado y otro estatal, pero la mayoría de los afectados no asume su padecimiento y la familia lo ignora.
Según los especialistas, esta patología es una adicción que puede equipararse al alcoholismo o a la adicción a las drogas. La excitación, la adrenalina, el olor de la sala de juegos, el temblor, el corazón que salta del pecho, son los síntomas de una compulsión muy difícil de contrarrestar, que no se parece en nada al placer y es una tensión irrefrenable que afecta el cuerpo.
Los indicadores que revelan que una persona posee adicción al juego no siempre son claros ni evidentes. Por ejemplo, el hecho de que no haya presencia de sustancias tóxicas, retarda muchas veces la detección por parte de la familia. En ese caso los indicadores están ligados a cambios notorios en el estado de ánimo de la persona, se lo ve depresivo, desesperanzado y por momentos se vuelve eufórico, exaltado o agresivo según explican los profesionales y a diferencia de lo que manifestó un ludópata recuperado a nuestro diario, son pocos los que deciden hacer algo por sí mismos e iniciar un tratamiento.
Los tratamientos de la adicción al juego son pensados caso por caso, la estrategia de tratamiento será en función de la persona y de lo que requiere su situación. No todos los tratamientos comienzan del mismo modo. En caso de que la persona esté decidida a tratarse, se establecerá si su caso amerita un tratamiento individual, grupal, familiar, o alguna combinación de estos espacios. Asimismo, se evaluará si es necesaria una evaluación psiquiátrica para indicar medicación.
En San Rafael funciona desde hace un tiempo la Asociación Formarte, un centro de día para la atención de todo tipo de adicciones, y en especial casos de ludopatía. Desde la organización destacaron que esta temática se encuentra bastante encubierta en la sociedad local, porque el adicto al juego no quiere darse a conocer, pero la cantidad de personas que lo padecen es elevada y cada día se incrementa más.
Por otra parte desde la Cámara de Comercio Industria y Agropecuaria ya manifestaron hace un tiempo su preocupación al intendente Emir Félix acerca del rol de los casinos, que según la entidad se han convertido en "centros de generación de enfermedades y problemas sociales y económicos", en lugar de ser centros de diversión o atracción turística.
Un problema que crece desde 1999
La ludopatía, o enfermedad del juego compulsivo, se considera una patología psiquiátrica a partir del año 1980, y se la define como un trastorno en el control de los impulsos. Allí se destacan los síntomas, a saber: comportamiento de juego desadaptativo, persistente y recurrente, preocupación excesiva por el juego, necesidad de jugar cantidades crecientes de dinero, fracaso en el intento de control, inquietud e irritabilidad, engaños, actos ilegales para conseguir más dinero, pérdida de las relaciones afectivas, etc.
"Desde 1999 comenzaron abrirse en la Argentina innumerables casinos y salas de juegos de azar, tanto en capital como en el interior. Desde ese momento creció considerablemente el número de personas que juega compulsivamente", afirmaron las licenciadas Mariela Coletti y Débora Blanca directoras de Entrelazar, una institución de alcance nacional dedicada a la investigación y tratamiento de las adicciones al juego.
Las especialistas manifestaron que "la compulsión al juego es una enfermedad de carácter psicológico; es una adicción no tóxica, es decir que la satisfacción no requiere de una sustancia sino de una sola conducta: jugar.
Testimonio en primera persona
Actualmente son dos las salas de juego abiertas en San Rafael, que noche a noche son testigos de la presencia de muchas personas que padecen esta enfermedad. Proliferan las historias de personas que han perdido todo luego de pasar horas en estos lugares destinados a la diversión. Nuestro diario habló con un hombre que padece esta enfermedad, que prefirió no develar su identidad y destacó que "como toda adicción, esto es algo que comienza de a poco. Primero vas por unas monedas en la maquinita y cuando tuviste la suerte de ganar, volvés por más y llega un momento en que no existen límites. Claro que como esto es un azar, hay días que se gana y días que se pierde, pero cuando ganás no te conformás y querés más. Yo empecé a tener problemas con mi familia, perdí muchos bienes familiares, me endeudé con amigos, a veces no comía ni me bañaba porque esto es como una cadena: todo te lleva a otras situaciones, por momentos estaba fuera de mí. Un día pedí que no me dejaran entrar más en ninguno de los casinos, pero a veces realmente era incontrolable el hecho de tener algo de plata en el bolsillo y no poder ir para comenzar a hacer algo por mí y por mi familia porque ya estaba a punto de tocar fondo. Yo creo que pude hacerlo porque no llegué al punto del que no se puede volver, pero hay muchas personas que ahora lo veo un poco más alejado, están muy mal realmente y nadie puede hacer nada por ellos".
Actualmente esta persona que prefirió no revelar su identidad, está en recuperación y es atendido por profesionales.

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