La protestano tuvo más consecuencia que el caos céntrico. Estudiantes y militantes rechazaron la suba de la tarifa y el aumento de impuestos.
Hacía más de media hora que 14 representantes de organizaciones sociales intentaban que la policía les permitiera entrar al recinto legislativo donde, desde las 9.30, los concejales discutían el aumento del 28 por ciento del boleto. “No hay lugar, el recinto está lleno”, contestó uno de los agentes. Sin embargo, aún quedaba espacio en el salón donde deliberaban los ediles.
El incidente no pasó a mayores. Al ver la línea férrea de 30 policías protegidos con cascos y escudos detrás de las vallas, los manifestantes comenzaron a retroceder. Marcharon hasta Colón y la Cañada y, de allí, fueron por Colón hasta General Paz, donde cortaron el tránsito entre las 11.30 y casi las 13. El calor, la humedad, los embotellamientos en el tránsito y el humo negro de los neumáticos y contenedores de basura incendiados por la protesta caldearon los ánimos en el Centro de la ciudad.
De antemano se sabía que el incremento se iba a aprobar porque el radicalismo tiene la mayoría. A pesar de ello, más de 30 organizaciones políticas y sociales se habían movilizado para repudiar la decisión.
“Esto va a perjudicar a los que menos tienen. Aprueban este tipo de medidas que impactan sobre la gente sin ninguna consulta pública”, se quejó ante Carlos Tornier, un estudiante secundario. “Vengo a luchar contra el aumento y no entiendo por qué no hay más cordobeses acá”, dijo Mónica Montenegro, una vecina de 52 años, del barrio Alberdi.
Los manifestantes se habían congregado a las 9 en la intersección de avenida Colón y La Cañada. Alzaron banderas, cortaron la calle y comenzaron a repartir volantes a los que pasaban: “No al cospelazo”, era la consigna. Cerca de las 10, avanzaron hasta el Concejo. El detalle de que el cospel ya no existe pasó inadvertido para ellos.
En su mayoría, los movilizados pertenecían a agrupaciones políticas universitarias y territoriales. El rechazo al aumento unió a la izquierda y a los kirchneristas, que marcharon juntos mientras cantaban: “Ramoncito, Ramoncito, qué contento se te ve, defendés a las empresas porque no pagás cospel”. También hubo cánticos y carteles contra la “privatización” de Crese y Tamse, y contra la suba de impuestos.
En Villa María, el boleto aumentó a $ 3,50
40% de aumento. El precio del boleto de colectivo de Villa María se fijó en 3,50 pesos para pago en efectivo, lo que implica un aumento del 40 por ciento. Es el pasaje más caro de la provincia.
Con tarjeta, $ 3,20. En caso de utilizar la tarjeta prepaga Sube VM, el boleto se abona a 3,20 pesos. Entre otros beneficios, la tarjeta también permite un segundo viaje gratis dentro de los 60 minutos del primero y un 60% de descuento en los 60 minutos posteriores.
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