La oposición laborista, que no se había expresado sobre el conflicto, apoyó a Cameron
"No estamos militarizando el Atlántico Sur. Nuestra postura defensiva en las Falkland (Malvinas) sigue siendo la misma", dijo una vocera del primer ministro David Cameron, al negar que el envío de un destructor de guerra y el viaje del príncipe Guillermo a las islas, para un programa de entrenamiento, pongan en riesgo la seguridad internacional.
Así, con una posición coincidente entre las dos principales fuerzas políticas, Londres se prepara para lanzar una contraofensiva en un terreno diplomático que conoce muy bien: el Reino Unido tiene un asiento permanente y poder de veto en el Consejo de Seguridad desde su creación, en 1946.
Al anunciar su apoyo a Cameron, el vocero de temas de Defensa del laborismo, Jim Murphy, anticipó que su partido respaldará al gobierno "mientras ampare el derecho de los habitantes de las Falkland (Malvinas) a su autodeterminación así como la defensa y la seguridad de las islas".
El principal partido opositor británico había mantenido hasta ahora un discreto silencio en torno del conflicto. Murphy quebró ayer esa distancia y dijo que "no hay evidencias que justifiquen las acciones de la Argentina, las cuales no reflejan la voluntad de los isleños."
"Es un error distorsionar las acciones y las intenciones de Gran Bretaña, como también lo es incrementar la tensión", sostuvo el dirigente laborista, al señalar que "le cabe al Reino Unido y sólo al Reino Unido decidir qué fuerzas despliega en el exterior, cuándo lo hace y adónde las envía". Y advirtió que "los desplazamientos de rutina no deben ser tergiversados para servir fines diplomáticos".
En idéntica sintonía, la vocera de Cameron afirmó que "los habitantes de las islas eligieron ser británicos y su derecho a la autodeterminación es un principio contemplado en la Carta de la ONU".
La reacción en la Cancillería británica fue tan previsible como escueta. "El Reino Unido no tiene dudas sobre su soberanía y el principio de autodeterminación, tal como está establecido en la Carta de las Naciones Unidas, nos da la razón", señaló un vocero del Foreign Office.
La fuente insistió en que "los habitantes de las Falkland (Malvinas) son británicos por elección. Son libres de determinar su propio futuro y no habrá negociaciones de soberanía, a menos que los isleños lo deseen".
La Carta de las Naciones Unidas, de 1945, establece entre sus objetivos la meta de "fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y el de la libre determinación de los pueblos". Pero el Comité Especial de Descolonización de la ONU instó regularmente a Londres y a Buenos Aires a entablar una negociación por la soberanía.
La imagen de la presidenta argentina al anunciar la presentación de su queja ante la ONU, flanqueada por un mapa de las islas Malvinas pintadas con los colores de la bandera argentina, se mostró en todos los noticieros de TV británicos y motivó variadas reacciones en la prensa escrita.
En el matutino conservador The Daily Telegraph se tildó a la presidenta Cristina Kirchner de "viuda negra, frágil y autoritaria a la vez, seductora y abrupta", mientras el columnista George Grant sostuvo que "la Argentina tiene tanto derecho a las Falkland (Malvinas) como Canadá lo tiene de Alaska".
Posición británica
Sin militarización
El gobierno de David Cameron sostiene que la política sobre las Malvinas no ha sufrido alteraciones y que no hay una militarización de la región austral.
Misiones
Sostiene que el envío del destructor de guerra HMS Dauntless y el viaje del príncipe Guillermo a las islas no ponen en riesgo la seguridad internacional.
La vía diplomática
El Reino Unido integra el Consejo de Seguridad de la ONU desde su creación, en 1946. Además, tiene poder de veto..


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