La UNNE apadrinará al comedor "Piecitos Descalzos"‏

El rector de la UNNE, Eduardo del Valle, visitó el comedor barrio Punta Taitalo con el fin de conocer y oficializar la intención de apadrinarlo.
“Piecitos descalzos” recibe desde septiembre cada sábado alimentos del comedor universitario.

El pasado fin de semana, el rector Eduardo Del Valle junto al coordinador de Comedores Universitarios de la UNNE, Hugo Martí, tomó contacto con los integrantes del comedor “Piecitos Descalzos” para conocer el trabajo que realizan y oficializar la ayuda que se brinda desde la institución. Hace más de un mes, la Universidad Nacional del Nordeste se encuentra colaborando con el comedor del barrio Punta Taitalo y brinda alimentos los días sábados para que alrededor de 50 chicos de este barrio se acerquen a recibir el almuerzo.

Durante su visita, el rector Del Valle manifestó la intención de apadrinar al comedor y brindarle más ayuda felicitando a los jóvenes por la iniciativa de ayudar a los niños del barrio. Entre los planes para el año que viene se encuentra la posibilidad de servir el almuerzo durante más días de la semana y refaccionar la cocina como así también realizar actividades de extensión con alumnos y docentes de la UNNE.

Lorena Gisela Álvarez, una de las integrantes del comedor, agradeció la visita del titular de la universidad y comentó que “es muy abundante y nutritiva la comida que brindan a los niños”. A su vez, Del Valle se comprometió a continuar con los envíos semanales de comida para los chicos y propuso buscar la forma de servir el almuerzo más días a partir del año que viene.

Cuando los voluntarios del comedor tuvieron su primer contacto con los responsables de esta casa a mediados de año, se evaluó la posibilidad de brindar ayuda alimentaria los días en los cuales el caudal de alumnos disminuye en la sede del comedor universitario. Es por ello, que se ha comenzado a brindar alimentos a "Piecitos Descalzos" los días sábados y particularmente el último menú consistió en milanesas con puré de papas y zapallos; cabe destacar que los alimentos responden a planes de alimentación definidos por profesionales nutricionistas con el objetivo de ser ricos en nutrientes y proteínas.

Desde la universidad no sólo se comprometieron a brindar ayuda a “Piecitos Descalzos” sino que también se abrió la posibilidad de realizar actividades recreativas para los niños como un paseo turístico en la ciudad y mejorar sus instalaciones entre otras actividades en las que se buscará involucrar a toda la comunidad académica.

Piecitos descalzos, un comedor a pulmón

El comedor del barrio Punta Taitalo reactivado hace dos años es el resultado del trabajo voluntario y desinteresado de dos jóvenes amigos, Lorena y Daniel. Hace un par de años mientras visitaban la playa ubicada en el barrio Molina se encontraron con un edificio que había sido inaugurado por una gestión comunal como comedor comunitario, pero que tras el cambio de gobierno quedó abandonado.

Luego de hablar con los vecinos de la zona, se enteraron que la familia vecina tenía las llaves de la cocina del comedor y les propusieron empezar a organizarse para ayudar a los chicos del barrio. Desde ese entonces, el comedor “Piecitos descalzos” volvió a funcionar y cada semana, entre 30 y 40 chicos de la zona de Punta Taitalo se acercan para poder desayunar o almorzar.

Lorena Álvarez trabaja de empleada doméstica y señala que “hacemos esto en nuestro tiempo libre, los sábados, domingos o feriados estamos acá”. Por su parte, Daniel Arizaga que vende tarjetas de estacionamiento en la zona del Instituto de Cardiología agrega; “empezamos a pulmón, con lo poco que tenemos, pero por suerte hubo gente que nos fue ayudando”.

Después de que empezaron con esta tarea solidaria, intentaron pedir ayuda a algunos organismos oficiales, pero no tuvieron grandes resultados. Fue tras el festejo que realizaron el tercer domingo de agosto por el día del niño que representantes de la Universidad Nacional del Nordeste se contactaron con ellos y se comprometieron a enviar ayuda todas las semanas. “Antes servíamos cosas que nos iba acercando la gente o que íbamos comprando nosotros pero ahora podemos darle comida abundante y nutritiva a los chicos del barrio”, concluye Daniel.

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