Especialistas de la Universidad Nacional de La Pampa presentaron el informe final por las pérdidas económicas generadas en el Oeste pampeano por los cortes del río Atuel y advirtieron que se ha producido una "amnesia hídrica" en los pobladores, que bajó drásticamente la cantidad de habitantes, que peligran los humedales y que, incluso, se han perdido especies animales.
El informe preliminar fue entregado a fines de diciembre de 2011. En los primeros meses de enero y febrero hubo correcciones. Incluso, posteriormente el trabajo fue sometido a una revisión externa -independiente de la universidad y del Gobierno- por parte de diversos especialistas.
Hoy, en tanto, el estudio final fue presentado en el salón de la Escuela Hogar 99 de la localidad de Santa Isabel. Y en los próximos días se espera su entrega al gobernador Oscar Jorge.
En la disertación estuvieron presentes el secretario de Recursos Hídricos, Néstor Lastiri; el intendente de Santa Isabel, José Luis Rodríguez; el coordinador de la Consultura de la UNLPam, Guido Rovatti; el diputado provincial Luciano Di Nápoli; y profesores, maestros y alumnos.
No se dieron a conocer los números de las estimaciones de las pérdidas. El Gobierno, que contrató el estudio, insistió con que no los dará a conocer. Es que, eventualmente, esos datos pueden ser utilizados en una nueva demanda a la provincia de Mendoza, que ha provocado cortes del río desde 1947, pudo saber este diario.
En el estudio trabajaron unos 35 profesionales. La consultora llevó a cabo, a partir del análisis de los bienes y servicios ambientales, una cuantificación de las pérdidas económicas por la carencia del escurrimiento del río.
No hay una sola cifra de las pérdidas. Son varias, a partir de cuatro escenarios de escurrimientos del río, explicó el coordinador de la consultora de la UNLPam, Guido Rovatti.
La consultora cuantificó el daño actual y a 25 años. No hizo un estudio del daño histórico, desde el corte generado a fines de la década del '40 porque aumentaría, así, el nivel hipotético del trabajo, manifestó Rovatti.
Este trabajo es un complemento de otro estudio, realizado en 2005 por la UNLPam: el caudal mínimo fluvioecológico del Atuel, es decir, el régimen hídrico asignado a un curso de agua, con un equilibrio aceptable entre las condiciones requeridas por el ecosistema y las necesidades económicas y sociales. En su momento, lo establecieron en 4,5 m3/s.
"Esperamos que estos estudios sirvan para fortalecer nuestra lucha por el Atuel", dijo el secretario de Recursos Hídricos de La Pampa, Néstor Lastiri. Dijo que no darán a conocer los números. "No vamos a mostrar las cartas, frente a Mendoza", argumentó.
"La universidad está brindando un instrumento técnico para los que tienen que tomar las decisiones", dijo Marcelo Gaviño Novillo. "Incluso hubo una revisión externa, con el fin de garantizar la objetividad".
Aspecto Hidrológico
Pablo Dornes dijo que el Atuel "tiene características contrastantes" en su cuenca. "La parte alta, cordillerana, es la generadora de las correntías", dijo. "La media es la que tiene las obras para aprovechamiento para riego y generación energética; ya debajo de (la localidad mendocina de) Carmensa es una zona llana y, a la entrada de La Pampa, se forma un gran delta interior. Es un gran área de confluencia con el río Salado", dijo. "Hoy solo está activo el arroyo de la Barda".
Dornes explicó que, principalmente a partir de la década del '90, los escurrimientos fueron nulos o mínimos. Los mayores escurrimientos en la provincia se están produciendo en invierno, lo opuesto a lo que naturalmente debería ocurrir. "Hay una drástica modificación del régimen hídrico, producto del uso que se le da en Mendoza".
Dijo que, desde 1989, se ha podido establecer que un 18 por ciento del tiempo el Atuel está seco y que un 30 por ciento del tiempo los caudales fueron iguales o inferiores a 1m3/s.
A su vez, manifestó que han podido comprobar que el río mejora las condiciones de los pozos de agua cercanos. "En cualquier escenario, si corre agua por el río va a traer mejor agua de la que tenemos".
Aspectos socioculturales
Beatriz Dillon explicó que, entre otros puntos, estudiaron la emigración y cómo cambiaron los modos de vida a partir del corte del Atuel.
Entre 1947 y 1960 hubo un descenso abrupto de la población: en 23 años, en cinco de los departamentos por donde pasa el Atuel, se fueron 3136 personas, según datos de los censos.
"El efecto que provoca el primer corte, del año '47, es muy fuerte. Fue provocado por una emigración, a raíz de la falta de agua".
La mayor parte emigró hacia San Rafael y General Alvear, Mendoza. "Estos departamentos mendocinos comenzaron a crecer a partir de 1947. Todo lo contrario a lo ocurrido en los departamentos pampeanos".
¿Qué hubiera pasado si se hubiera mantenido la misma tasa de crecimiento poblacional? "Hoy, por ejemplo, el departamento Chalileo tiene 6400 habitantes y podría tener 8500 habitantes solamente conservando la natalidad del año '47. Esto, insisto, solo considerando la tasa de natalidad, sin incidencia de factores productivos", expresó Dillon.
El corte alteró "severamente" los modos de vida, principalmente de los pobladores ribereños. "Generó un impacto cultural muy fuerte, y la gente tuvo adaptarse a la falta de escurrimiento continua de agua. Se generó una pérdida de memoria hídrica, incluso. Es un daño cultural porque cuando se pierde la memoria hídrica es muy difícil recuperar esas prácticas cotidianas que se tenían con el agua. Es decir, hay una pérdida de valor cultural; una amnesia hídrica. Pero es difícil ponerle un valor económico", manifestó.
Aspectos ambientales
Marcelo Gaviño dijo que la afectación de la cuenca del Atuel comenzó alrededor del 1880, como consecuencia de trasvases en el río Diamante. "Luego, con el corte de 1947, se ha perdido la diversidad de los ecosistemas. Un humedal sin agua, obviamente deja de ser humedal".
Aspectos bióticos
Omar de Ponti recordó que en estos ambientes del Oeste habitan diversas especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, junto a la flora. "La calidad del río ha opacado la calidad de estos servicios ambientales. Y en algunos casos, no existen. Han desaparecido peces y aves", dijo De Ponti.
Hicieron una cuantificación de la diversidad ictícola y el potencial pesquero, sobre la trucha arco iris, la carpa y el pejerrey, entre otros. También, sobre la actividad cinegética y turística, entre otras.
Aspectos productivos
Jorge Scarone dijo que analizaron diversas posibilidades productivas en la zona si hubiera un escurrimiento continuo del río. Principalmente, ganadería (actualmente, la más importante actividad de la zona en estos momentos). También ciertos cultivos, como maíz, alfalfa, ajo y cebolla.
Mapeo
Mónica Castro explicó que el trabajo de su grupo fue apoyar a los restantes especialistas, como por ejemplo la recopilación de mapas y documentación.
Aspectos económicos y legales
Jorge Romo se guardó los números, a pedido del Gobierno. "Para cuantificar los daños hemos establecido un horizonte de 25 años... Consideramos que en 25 años se podría restablecer el sistema y restaurar la biodiversidad de la cuenca, que se ha perdido. Hay que tener en cuenta que si esta situación sin río se prolonga durante 25 años, no se produciría más que lo que se produce hoy. En cambio, con caudal, se hizo un trabajo de cuánto se incrementaría la producción", explicó.
Establecieron un daño económico del primer año, en cuatro escenarios diferentes de escurrimiento a partir de un caudal mínimo de 4,5 m3/s. Y, a su vez, los daños calculados a 25 años.
"No se valorizaron a todos los servicios ambientales porque no fueron consideraron prioritarios en este estudio, aunque lo pueden ser en próximos trabajos", explicó.
Calcularon los bienes y servicios generados por los ganados bovino, caprino y ovino, los forrajes, la horticultura, la apicultura, la pesca comercial y deportiva, la caza comercial, el turismo de paso, la acuicultura y la fruticultura, entre otros.
¿Qué precios les pusieron a los productos? "Pusimos precios establecidos en mercados transparentes", dijo.



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