UNLP: polémico premio a Hebe de Bonafini

Será entregado por la Facultad de Periodismo. Malestar en el Rectorado y en gran parte de la comunidad universitaria
La conducción de la Facultad de Periodismo de La Plata está nuevamente en el ojo de la tormenta. En medio del escándalo que sacude a la Fundación Madres de Plaza de Mayo, ayer se conoció que las autoridades de la unidad académica mañana le entregará un premio a la controvertida titular de esa asociación, Hebe Pastor de Bonafini.

La premiación se producirá en momentos en que Bonafini y su exapoderado, el parricida Sergio Schoklender, están acorralados por las serias denuncias de corrupción dentro de la asociación que ella preside, con decenas de millones de pesos que fueron girados por el Estado nacional para la construcción de viviendas sociales y que terminaron acrecentando el patrimonio de los hermanos Schoklender.

Los denunciantes, además, también vienen manifestando que Bonafini tiene una responsabilidad directa e ineludible por lo ocurrido, ya sea por acción u omisión.

Según se informó desde la facultad, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo será galardonada con el premio Rodolfo Walsh “a la comunicación y los derechos humanos”. La actividad será mañana, a las 16.30, en el Aula Anfiteatrada de la sede del Bosque (diagonal 113 y 63). Y también participará el periodista Víctor Hugo Morales, quien en lo últimos años se ha convertido en un verdadero cruzado del kirchnerismo, siendo retribuido con una importante publicidad oficial en sus programas de TV.

Bonafini, además, siempre ha tenido una actitud hostil hacia el periodismo independiente que no responde al Gobierno nacional. Días atrás, sin ir más lejos, ordenó echar a varios periodistas que fueron a cubrir un acto en la sede de Madres.

Eso no fue todo: el año pasado, cuando la Corte Suprema de Justicia discutía distintos artículos judicializados de la denominada ley de Medios, Hebe encabezó una movilización y en su discurso trató de “turros” a los integrantes del máximo tribunal (que en los últimos años dieron sobradas muestras de su independencia del poder político). Luego agregó: “Tienen que renunciar y se tienen que ir si no quieren ayudar al pueblo. Hay que arrancarle a esta Corte la decisión que es nuestra, arranquémosela de la mano, y si tenemos que tomar el Palacio de Tribunales, tomémoslo”.

La realidad es que el premio a Hebe no cayó para nada bien en la Presidencia de la Universidad Nacional de La Plata, que comanda el rector Fernando Tauber, y que, por ahora, mantiene una alianza política con el decanato de la Facultad de Periodismo.

“No nos consultaron nada. Lamentablemente, Periodismo nos tiene acostumbrados a este tipo de cosas”, dijeron altas fuentes de la Presidencia de la Universidad a este diario. Y anticiparon que Tauber no participará de la ceremonia.

La misma situación se registró cuando la decana de Periodismo, Florencia Saintout, le entregó un galardón al presidente venezolano, Hugo Chávez, lo que generó una polémica nacional e internacional: el gobierno chavista está en la mira por las denuncias que hablan de persecuciones a periodistas y clausura masiva de medios de comunicación cuya línea editorial no responde a los lineamientos de su gobierno. En esa ceremonia, Tauber también pegó el faltazo.

“Nos preocupa que el nombre de la Universidad quede pegado con este tipo de cosas, cuando se trata de una decisión autónoma de la Facultad de Periodismo: el Rectorado y la gran mayoría de las facultades no tienen nada que ver”, concluyeron las fuentes. La polémica, seguramente, tendrá nuevos capítulos.

Las razones de la obsecuencia

La obsecuencia de las autoridades de la Facultad de Periodismo con el Gobierno nacional también responde a razones económicas. Por un lado, en los últimos años, el Gobierno habilitó cuantiosos fondos para la construcción de la nueva sede de la unidad académica. Además, hay integrantes del grupo político que conduce la facultad que fueron designados en distintos cargos nacionales. Por ejemplo, el exdecano Alejandro Verano, exesposo de Saintout, actualmente se desempeña como director de Radio y Televisión Argentina SE (RTA), la empresa que tiene a su cargo canal 7 y Radio Nacional. La relación política de Verano y Saintotut no sería la mejor por estos días, pero siempre unieron lanzas a la hora de defender los intereses K.

La firma estatal RTA es conducida por el cineasta Tristán Bauer, que estuvo presente en las marchas que se realizaron en las últimas semanas en apoyo a Bonafini. A su vez, Omar Turconi, que fue director de Radio Universidad (emisora regenteada por la Facultad de Periodismo), ahora se desempeña como coordinador general de Gerencias de Radio Nacional.

También se le habría habilitado numerosos contratos para que sean distribuidos por la facultad en cargos de tercera y cuarta línea tanto en la RTA como en la Autoridad Federal de Medios de Comunicación Audiovisual, que preside el ultra K Gabriel Mariotto.

EN FOCO

Un atentado a la investigación periodística

El premio a Hebe de Bonafini es una vergüenza y una indignidad, desde todo punto de vista. Se trata, en definitiva, de una muestra de la obsecuencia y del lamentable papel que vienen desempeñando desde hace tiempo las autoridades de la Facultad de Periodismo de la UNLP.

El decanato de la mencionada unidad académica volvió a echar por la borda la independencia política que debe regir una casa de altos estudios, para poner a la institución -que se financia con recursos públicos del Estado- al servicio de las operetas y de los espurios intereses comunicacionales del Gobierno.

El premio a Bonafini también constituye un verdadero atentado y hasta una provocación a la profesión periodística, en momentos en que los medios de comunicación están jugando un papel primordial en lo que hace a la dilucidación del escándalo de corrupción más importante de los últimos años, como es el mal manejo y el robo de millonarios fondos públicos en la Fundación Madres de Plaza de Mayo. En otras palabras, se está premiando a alguien que está siendo investigada por su responsabilidad directa en el manejo discrecional de recursos que, en lugar de haber servido para mejorar la situación habitacional de familias postergadas, terminaron acrecentando el patrimonio de dos parricidas que ostentan negocios por doquier, autos de lujo, yates, fastuosas propiedades y aviones privados.

Desde sectores del poder central se está intentado instalar en la opinión pública una fábula respecto a que investigar a la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo, que preside Bonafini, es “manchar los pañuelos blancos”. Nada más alejado de la realidad: por un lado, porque solamente la conducción de una institución de derechos humanos es la que está involucrada en el escándalo y, por el otro, porque ningún sector de la sociedad puede estar al margen de la ley.

Nada habilita a la señora Bonafini a no ser controlada ni tener que rendir cuentas ante la Justicia sólo por el hecho de ser titular de Madres. Y por eso ella tiene mucho por explicar todavía al haber sido la principal responsable de poner a un parricida a cargo del manejo de fondos provenientes del Estado nacional, es decir, de los impuestos que pagan todos los argentinos, incluidas las familias humildes que, en un gobierno que se dice progresista, actualmente paga el 21% del IVA cada vez que compra un paquete de fideos.

El Gobierno nacional tuvo -y está teniendo- una actitud absolutamente cómplice con Bonafini. Una clara muestra de ello fue cuando les abrió las puertas de la Casa Rosada a Bonafini y Schoklender para que, aprovechando la visita de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se montara una exposición de las casas fraudulentas que construía Hebe, Schoklender y compañía. ¿No hubo servicios de inteligencia que, en aquel momento, le alertaran a la presidenta que algo raro estaba ocurriendo en la fundación? ¿Cuáles fueron los funcionarios que tomaron la decisión o permitieron que los millones de pesos que el Estado destinaba a la fundación no fueran auditados por los organismos de contralor, como ocurre en cualquier obra pública? ¿El Gobierno desconocía la situación o, lo que es peor, sabía e igual miró para otro lado? Quizás, para las autoridades de la facultad, los futuros periodistas no deberían dedicarse a investigar y responder este tipo de interrogantes.

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