Pese a que en varias de sus sedes dicta la carrera Ingienería en Minas, resulta insólito que aún la Universidad Nacional de La Rioja no haya expuesto su posición oficial respecto de si avala o rechaza la actividad.
Quizás por miedo a pagar un costo social y/o político ya que actualmente parecería ser que la expresión minería en muchos sectores es un sinónimo de mala palabra, es que resulta inexplicable que hasta ahora la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) y sus autoridades no se hayan pronunciado respecto del apoyo o rechazo a la actividad minera en la provincia.
La importancia de que clarifique su posición radica en que como una de las instituciones más importantes de nuestro territorio, como lo es la Iglesia por ejemplo, tiene la obligación de informar a la sociedad, tanto a nivel docente como estudiantil o al público en general, si avala o rechaza la minería y los porqué.
La lógica dice que la UNLaR sin dudas debería avalar la actividad minera, quizás con matices, ya que tiene entre las distintas carreras que dicta a la Ingeniería en Minas, la cual forma profesionales para desempeñarse en el campo de la minería, pero esto no quiere decir que lo haga ni muchos menos, por ello se espera que finalmente en el corto plazo haga pública oficialmente su posición.
Por el momento, ni el rector Enrique Tello Roldán ni el decano de la carrera de Ingienería en Minas se han pronunciado al respecto, lo que es una verdadera falta de respeto, principalmente para los estudiantes que cursan esa carrera y hoy no saben si hacen bien o no en esforzarse para poder ser un profesional en la materia, ya que quizás la universidad que los forma rechaza totalmente la actividad en la que deberán desempeñarse en un futuro.
Universidades de distintos puntos del país ya se expresaron a favor y en contra de las exploraciones mineras poniendo énfasis puntualmente en el proyecto de la firma canadiense Osisko Morning en el Famatina. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba) rechaza “un modelo extractivista que atenta contra cualquier tipo de desarrollo popular autónomo, se apropia de la renta colectiva, niega los valores culturales de las comunidades y pone en riesgo todo tipo de vida”, según indicó su rector, Marcelo Ruiz.
Mientras, insólitamente los riojanos seguimos esperando que nuestra propia universidad nacional se exprese al respecto de un tema clave que hoy cala profundo, ya sea a favor o en contra, en todos los sectores de la sociedad.

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