Aseguraron que el intendente no cumple con sus promesas y los trata "como ciudadanos de segunda". Reclaman la suspensión de actuales demoliciones que darían paso a proyectos edilicios en el sector.
El reclamo incluyó el corte de media calzada de esa arteria con el fin de distribuir panfletos a todos los automovilistas y transeúntes que circulaban por la zona con lema "No a los edificios en Universitario".
"Queremos pedirle al intendente que tome una determinación inmediata porque es la máxima autoridad de la ciudad y no puede seguir mirando para otro lado mientras este problema exista", dijo María del Carmen Cónsoli, presidenta de Vecinos por la Identidad Barrial.
Consultada sobre la posibilidad de encontrar una solución al conflicto --el municipio elabora una propuesta que incluye nuevas exigencias para futuras construcciones-- dijo que tras una reunión realizada la semana pasada sentían que se podía llegar a un acuerdo, aunque el inicio de nuevas demoliciones en Alvarado al 900 y Uruguay 27 no les deja otra opción que fortalecer su postura.
"Bevilacqua nos dijo que íbamos a iniciar conversaciones sobre el tema para acercar las partes y a las pocas horas una empresa comienza a demoler casas para construir edificios. Es como una declaración de guerra, se nota que nos usan, nos sonríen, nos regalan reuniones para hacerle creer a la gente que se llevan bien con la ciudadanía pero después no cumplen con sus palabras. Nos toman el pelo", sostuvo.
Cónsoli agregó que si las autoridades piensan que pueden lograr un acuerdo con los vecinos es porque están disfrazando el conflicto según lo que el autor del nuevo CPU, Marcelo Lenzi, les dice que digan.
"Tanto el intendente como el jefe de Gabinete, Gustavo Mena, repiten las mismas palabras que Lenzi. Nos hablan de desarrollo sustentable, como si continuar haciendo edificios en nuestro barrio fuera sostener el desarrollo de la ciudad, porque pretenden instalar que esta cuestión es por intereses, cuando en realidad es por derechos", afirmó.
La dirigente sostuvo que durante la reunión de la semana pasada en la comuna, los vecinos explicaron que durante el verano las constructoras realizan trabajos de demolición en algunas viviendas, aprovechando la ausencia de muchos residentes aledaños, a lo que Bevilacqua le respondió que se iba a encargar de que eso no suceda.
"Las autoridades se muestran de una forma cuando en realidad son de otra. Intentan lograr acuerdos pero nos tratan como a ciudadanos de segunda, mientras que a los residentes de avenida Alem le solucionan los problemas de manera inmediata con un decreto", argumentó.
Por último sostuvo que continuarán realizando protestas en la calle hasta que se detenga la demolición de viviendas o el jefe comunal paralice esas tareas.
Residentes de Universitario aseguran que hubo un desmedido crecimiento de los edificios en los últimos años, lo cual provocó saturación de servicios públicos y modificó negativamente el
perfil del barrio.
"La obra aún no está aprobada"
El secretario de Obras y Servicios Públicos de la comuna, Rubén Valerio, confirmó anoche que se encuentra suspendida la obra prevista en la calle Alvarado al 900 "porque todavía no está aprobada".
"Hemos dado intervención a Obras Particulares para que suspenda la demolición hasta tanto se reciba la aprobación. De hecho, se encuentra en la subsecretaría Legal y Técnica, porque hay algunos problemas con la distribución de los patios, que es lo que se está analizando y lo que habrá que corregir", señaló.
"Obviamente, si la construcción está dentro de la reglamentación y de lo que permite el Código en esa zona, se aprobará. Pero, hoy por hoy, no está autorizada", afirmó.
Valerio explicó, además, que la comuna debió autorizar ayer la finalización de los trabajos de demolición en algunas paredes del inmueble existente "para evitar cualquier riesgo de derrumbe y cualquier peligro para los vecinos o las construcciones lindantes".
"Me parece que estamos atentos a los reclamos de todos los vecinos: no sólo se suspendió la construcción, sino que también se sabe que no se podrá levantar más que una planta baja y dos pisos, que es un poco lo que ellos pretendían.
"Se está trabajando en el tema y no me parece que se consideren ciudadanos de segunda ni mucho menos. De hecho estamos en contacto permanente para llegar a una solución", aseguró.


Comentá la nota