Cada vez egresan menos estudiantes de nuestras universidades. La verdadera igualdad de oportunidades no se logra suprimiendo exigencias para acceder a la educación superior, sino mejorando la educación inicial, primaria y secundaria.
Si observamos únicamente la evolución de la población estudiantil universitaria nosotros estaríamos por el buen camino, baste decir que tenemos 4090 estudiantes cada 100.000 habitantes, más que los 3150 estudiantes universitarios chilenos y mucho más que los 2640 estudiantes brasileños. Es decir que nuestro alumnado universitario supera en un 30 por ciento al chileno y en un 55 por ciento al brasileño.
Pero las cosas son distintas cuando prestamos atención a los estudiantes universitarios que efectivamente concluyen sus estudios, ya que graduamos anualmente apenas 243 profesionales cada 100.000 habitantes, mientras los chilenos gradúan 395 (63 por ciento mas) y los brasileños 427 (76 por ciento mas). La explicación de esta paradoja se encuentra en el hecho que apenas uno de cada cuatro ingresantes a nuestras universidades estatales concluye la carrera.
Dice con certeza Guadagni que el siglo XXI es el del conocimiento y para esto hace falta planificación y esfuerzo. Si las políticas que implementa el Estado en la Argentina siguen en la línea que las ha caracterizado en las últimas décadas, habrá, como siempre, buenos profesionales devenidos de sus propias capacidades que de lo planificado a partir del Proyecto pergeñado.
Charlando sobre este tema me decía Fernando Strobino, un compañero de militancia y Rita Antonelli, quien fuera compañera de facultad reflexionábamos
-Fernando “El gobierno se defiende argumentando el aumento de la
inversión en P.B.I. en educación y el sentido común dice que habría
que ver como se gasta el dinero para mejorar esta situación.”
– Rita Antonelli, “Van a pasar generaciones hasta reinstalar la cultura del trabajo y el esfuerzo como un valor, desgraciadamente”
– Fernando: Disiento con Rita. Si tuviéramos gente con ganas e inteligencia como para encarrilar el país, creo que seria reversible y no en tanto tiempo, por que cuando el trabajo trae un progreso tangible o llámese transformación a nivel movilidad social, va a motivar a mucha gente. Yo se que destruir es mas fácil que construir pero esta gente le destruyo la cabeza con historias del pasado a una generación pero creo que con la misma velocidad se puede reparar.
– Respondo “Se acude a la demagogia, el facilismo populista y la igualación para abajo para una sociedad que ha perdido la cultura del trabajo y el esfuerzo como uno de sus valores esenciales. Se declama el mayor porcentaje del PBI para educación pero en el secundario “pasan todos” sin importar si van al colegio, si estudian, si putean a los profesores o les queman el pelo y el jolgorio está por encima de todo. El ingreso irrestricto es un acto “inclusivo, equitativo y que pagan la infraestructura hecha mierda, los jubilados que cobran poco, los trenes obsoletos y desmantelados, las obras públicas de pésima calidad, etc., etc., etc. Si tuviéramos dirigentes con un Proyecto serio (aunque no sea considerado por la gilada “popular”) y dieran testimonio con el ejemplo, la reversión puede ser bastante rápida, pero esta sociedad difícilmente haga emerger dirigentes con estos valores. De cualquier forma debemos trabajar para que esto suceda, aunque las piedras sean más que los trazos llanos del camino”.
Lo cierto es que sin Proyecto Nacional, sin tener en claro qué tipo de país queremos y se actúe en consecuencia, no podemos tener un Proyecto Educativo y las escuelas primaria y la secundaria no serán herramientas adecuadas para una buena educación y para entregar a la Universidad gente apta y a la sociedad ciudadanos con una formación que satisfaga su crecimiento personal y la oportunidad de ascender laboral y socialmente. No solo saldrán profesionales peor formados, sino que no tendrán la garantía de inserción laboral y habremos gastado los dineros públicos (y malgastado los privados) en carreras que no tienen futuro. . . Y cada vez más analfabetos funcionales.
Comentá la nota