Unión le regaló a su gente un año histórico

Sin lugar a dudas el 2011 estará en un lugar destacado de las vitrinas de los corazones rojiblancos. De los últimos 50 años, éste que se va se suma al podio sentimental que ya ocupaban el 1979 (subcampeonato) y el 1989 (ascenso con victoria sobre su clásico en dos finales).
El equipo dio todo, la dirigencia también, la gente estuvo siempre y festejó innumerables veces, desatando algarabía de casi una década contenida. El fútbol ganó un Ascenso, el clásico, los famosos 25 puntos necesarios y hasta se comenzó a soñar con la posibilidad de un nuevo 15 de Abril.

El hincha de Unión festejó extendidamente. En la campaña del Nacional B el equipo fue protagonista, lideró el torneo durante varias fechas, viéndose superado sobre el final por un Atlético de Rafaela invencible que batió todos sus récords. Las caravanas de acompañamiento comenzaron luego del partido ante Patronato en Paraná, y salvo por algunas caídas, la gente no paró de celebrar.

El 19 de junio fue el gran díA

La última fecha, ante Ferro como local, fue el broche de oro, para abandonar la segunda división y pasar a la categoría máxima. Con el resultado de otro partido favoreciéndolo, el Tate ya estaba en primera. De todos modos Jorge Velázquez les obsequió a las 20 mil almas unionistas que había en el estadio un grito de gol.

Caravana multitudinaria por la ciudad con un colectivo descapotado inédito y varios días de bocinazos festivos. La ciudad volvía a vivir a pleno el fútbol.

Unión emparejó la historia

El 28 de agosto se revivía la fiesta máxima del fútbol local. Unión era un equipo en formación, que no venía obteniendo buenos resultados. Pero enfrente lo tenía a su eterno rival que lo recibía en su propia casa. Volvió el jugador del pueblo, el equipo sacó a relucir su garra y el mejor fútbol que demostró en todo el año. Los héroes rojiblancos fueron Paulo Rosales y Fausto Montero. Pero la figura fue todo el cuerpo técnico y el plantel profesional.

El 0 – 2 frente a Colón quizás no fue el plato principal del 2011, pero sí con el que más se relamieron los tatengues. Fue otro clásico histórico, porque se volvían a ver las caras tras ocho años, porque el Cementerio era escenario internacional de lujo, porque fue el clásico con más santafesinos presentes en una cancha. Porque se despidió el mejor árbitro del fútbol argentino. La historia otra vez le sonrió a Unión.

El resto del Apertura tatengue fue positivo si se lo ve desde el punto de vista matemático. Los 25 puntos fueron la frutilla del postre, aunque queda cierta sensación de que pudo ser más. Pero si se lo mira desde lo futbolístico humano, a Unión no le quedaba nada para dar. Sus limitaciones y las lesiones lo estancaron. Sobre el final, el drama de Rosales y la interna Sphan – Molina; Molina - Sphan preocupan al hincha. La sensación es que cada cual debe ocupar su lugar en una institución. El equipo que armó Molina para el 2010 y 2011, los propios refuerzos, fueron rendidores y los resultados estuvieron a la vista. Con Sphan encargándose del fútbol, ya aparecieron jugadores de poca talla, excluyendo los nombres de Bologna y Sarmiento.

Un unionista no puede más que pedir que el 2012 sea similar a este año que se va y decir gracias, al plantel al cuerpo técnico y a las dos mitades de la dirigencia. Seguir alentando, como lo hizo siempre.

Comentá la nota