Varios países convocaron a sus embajadores; el régimen intensificó la ofensiva sobre Homs
BRUSELAS.- El agravamiento del conflicto bélico en Siria llevó ayer a varios países europeos y a las monarquías árabes del Golfo Pérsico a llamar a consultas a sus embajadores en Damasco, en un gesto más de presión diplomática sobre el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad, que continúa la campaña represiva contra la oposición.
Aunque la Unión Europea (UE) no contempla, por el momento, retirar de Siria al jefe de su delegación, el griego Vasilis Bontosoglu, Francia, Italia, Holanda y España anunciaron que llamaron a consultas a sus embajadores en Damasco. Un día antes, Gran Bretaña y Bélgica ya habían tomado esa misma decisión, y Estados Unidos llegó más lejos, al cerrar su legación diplomática por motivos de seguridad y evacuar a todo su personal.
"Pensamos que es importante mantener a nuestros representantes en sus puestos, porque no hay prensa libre para estar informados", declaró en Bruselas Michael Mann, vocero de la UE.
Por su parte, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) anunció la retirada de los embajadores en Siria de los seis países que conforman el grupo (Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Omán, Qatar y Kuwait). Al mismo tiempo, el Consejo pidió a los embajadores de Siria que "abandonen inmediatamente" sus países.
"El Consejo sigue con extrema inquietud y cólera la intensificación de las masacres y de la violencia en Siria , de la que no se salva ni un niño, una mujer o un anciano", señaló el comunicado. "Es una masacre colectiva contra un pueblo inerme", añadió.
Las seis monarquías del Golfo celebrarán el próximo sábado en la capital saudita una reunión sobre Siria tras el fracaso de las Naciones Unidas a la hora de adoptar una resolución de condena contra el régimen de Al-Assad por el veto de Rusia y China.
El sábado pasado, Rusia y China vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la iniciativa de la Liga Arabe que pedía la dimisión del presidente sirio, una salida del conflicto que se inició en marzo pasado y en el que ya han muerto miles de inocentes.
La presión diplomática contra el régimen sirio coincidió con la reunión que mantuvieron ayer en Damasco el canciller ruso, Sergei Lavrov, y Al-Assad, que al parecer se comprometió a entablar un diálogo con la oposición y a frenar la violencia que ha dejado en 11 meses de revueltas más de 6000 muertos.
Según la cancillería rusa, el viaje de Lavrov a Moscú buscaba la "estabilización más rápida de la situación en Siria sobre la base de la implementación de reformas democráticas".
No obstante, por los comentarios del canciller ruso, no hubo indicaciones de que se hubiera hablado acerca de un alejamiento de Al-Assad del poder, un elemento central de la propuesta de la Liga Arabe para resolver el conflicto en Siria, que ya obtuvo el veto de Moscú y Pekín en la ONU.
El presidente sirio sostuvo que cooperará con cualquier plan que estabilice a Siria, pero dejó en claro que eso sólo incluía una propuesta previa de la Liga Arabe que llamaba a un diálogo, a la liberación de prisioneros y a la retirada del ejército de las ciudades donde hay protestas.
Walid al-Bunni, un destacado miembro del opositor Consejo Nacional Sirio, dijo que el canciller ruso no llevó nuevas iniciativas y que las "reformas" prometidas por Al-Assad no eran suficientes.
Según declararon activistas opositores, ayer, justo antes de la llegada de Lavrov a Damasco, las tropas gubernamentales volvieron a bombardear la castigada ciudad de Homs, bastión rebelde, donde murieron otras 19 personas y decenas resultaron heridas.
Escepticismo
El compromiso del régimen sirio ante Rusia tuvo escaso eco en Estados Unidos. "La comunidad internacional va a sentirse bastante escéptica al ver que, en lugar de centrarse en acabar con la violencia, lo que tenemos es una reiteración de la misma oferta que Al-Assad ha estado haciendo durante meses y meses", dijo Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado.
En cuanto a los pasos que debe seguir la comunidad internacional tras el veto de Rusia y China en la ONU, Washington confía en la creación de un "grupo de apoyo al pueblo sirio", una propuesta hecha por Francia, entre otras medidas de presión.
"Estamos consultando con nuestros aliados en la UE y en la Liga Arabe para encontrar nuevas formas de presión sobre el régimen", indicó Nuland.
Agencias AP, AFP y Reuters
ASMA, LA PRIMERA DAMA, ROMPE SU LARGO SILENCIO
LONDRES (AFP).- Por primera vez desde el inicio de la rebelión en Siria, la mujer del presidente Bashar al-Assad, Asma, expresó a la prensa internacional su respaldo a su marido a través de un correo electrónico enviado por un intermediario al diario británico The Times.
"El presidente es presidente de Siria, no de una facción de sirios, y la primera dama lo apoya en ese papel", afirmó la comunicación.
El mensaje, corto y conciso, señala que "la agenda de la primera dama sigue consagrada principalmente a las asociaciones caritativas con las que está comprometida desde hace mucho, al desarrollo rural y al respaldo al presidente", al tiempo que asegura que al-Assad "está igualmente involucrada en tender puentes y animar el diálogo".
La última vez que se la vio a Asma al-Assad, nacida en Londres y perteneciente a la mayoría musulmana sunnita, fue el mes pasado, cuando apareció con sus dos hijos para apoyar a su esposo en una manifestación a favor del régimen sirio..
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