Pretende crear un mecanismo permanente de estabilización financiera ante las crisis de solvencia. La modificación, no obstante, será "limitada" para evitar reabrir el debate del pacto
"Nos hemos puesto de acuerdo sobre el principio de que hace falta un mecanismo permanente (de resolución de crisis) y de que, para ello, es preciso una modificación limitada de los tratados. Esa es la conclusión", resumió el presidente europeo.
Alemania y Francia pretenden que el fondo de rescate al euro, que actualmente tiene una validez de tres años, se convierta en permanente. Eso requiere, no obstante, que se modifique el Tratado, que entró en vigor en diciembre pasado, tras un complejo proceso de ratificación y varios referendos.
Por esa razón, las intenciones son que la reforma sean lo suficientemente "limitadas" como para que el Tratado no vuelva a pasar por las dificultades que tuvo durante los últimos diez años.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se mostró optimista por el hecho de que, de aprobarse la modificación, la UE tendrá herramientas "más robustas" para protegerse ante nuevas crisis, como la de endeudamiento de Grecia, que contagió a los socios más débiles del euro, como Portugal o España.
Entre los puntos clave del acuerdo alcanzado, se coincidió en la necesidad de reforzar y endurecer el Pacto de Estabilidad en aras de mejorar la "supervisión macroeconómica" en Europa y superar los "desequilibrios" de las economías.
"También queremos mejorar la responsabilidad fiscal con sanciones más tempranas, más rápidas y progresivas", dijo Van Rompuy en relación a quienes violen el Pacto de Estabilidad, que establece, entre otras medidas, un techo máximo de déficit público del 3 por ciento del PIB y un límite del 60 por ciento de deuda, requerimientos que muy pocos países de la zona euro cumple hasta ahora.
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