Los representantes de Macri y De Narváez en los concejos del Conurbano sufren las diferencias entre ambos. Hay preocupación de cara a 2011
A las pretensiones eleccionarias de ambos, de cara a 2011, también debe sumarse el escándalo de las escuchas telefónicas, teme en el que el diputado nacional no prestó total apoyo al jefe de Gobierno porteño (por lo menos el que el ex presidente de Boca Juniors esperaba), y eso provocó que las rispideces se notaran un poco más. Y esas rispideces que comenzaron arriba, también se sintieron con fuerza abajo, como era de esperar. “No es así; en la mayoría de los casos ya se venía trabajando por separado desde antes, y en otros ni siquiera fuimos juntos a las elecciones de 2009”, retruca un diputado provincial del PRO en diálogo con La Tecla.
A esta altura son varios los bloques de concejales que acusaron recibo de los cruces entre sus principales referentes y decidieron, con diferentes excusas de por medio, romper lo que aparentaba ser una consolidada unidad. Ruptura que no sólo se da en los concejos, sino que también se vislumbra de cara al armado electoral del año próximo.
Lomas de Zamora, La Matanza, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Lanús, Avellaneda, Morón, Vicente López y Malvinas Argentinas son los casos más resonantes, aunque el tema comienza a ser tratado con importante asiduidad en otros departamentos deliberativos, oficinas y cafés de la región.
En lo que respecta al distrito comandado por el oficialista Darío Díaz Pérez, Lanús, donde Unión-PRO resultó victorioso en las últimas legislativas, ya nada es lo que era allá por octubre de 2009. El bloque de concejales integrado por representantes del PRO y Unión Celeste y Blanco aguantó como pudo hasta el mes de julio, y finalmente se terminó rompiendo. De un lado dicen que los denarvaístas se cortaron solos y no blanquearon sus intenciones de ir por la intendencia; del otro expresan que “el candidato lo poníamos nosotros, ése era el acuerdo”.
“Debido a las agresiones constantes del ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti (el postulante a la intendencia por el lado del macrismo), hemos decidido romper; pero el responsable final y último de la rotura del bloque es Grindetti”, afirmó el edil de Unión Celeste y Blanco Martín Sosa, quien junto a los otros dos representantes del sector, Gabriel Di Masi (también con intenciones de postularse) y Cristian Bosio, tomaron definitivamente el camino opuesto al macrismo. Antes, Grindetti había señalado que Di Masi no contaba con los avales para ir por el sillón que actualmente ocupa Díaz Pérez.
También están caldeados los ánimos en Esteban Echeverría, el distrito dirigido por Fernando Gray. Allá por el mes de marzo, la primera en abandonar Unión-PRO, con mayoría macrista, fue la concejala Graciela Santos. Según se dijo en un primer momento, fue porque sus otros dos compañeros, Fernando Sousa y Ever Van Toren, no la consultaron a la hora de elegir al segundo como presidente del bloque. Sin embargo, la mujer se encargó de negar que fuera ése el porqué, y simplemente argumentó que su pase a Unión Celeste y Blanco se debió a que “no se sentía cómoda”.
Ya con Santos afuera, actualmente las relaciones entre Sousa y Van Toren no están del todo bien, aunque por ahora se descarta la salida de cualquiera de los dos. Semanas atrás los muchachos se cruzaron feo por la posición de cada uno respecto del aumento de tasas propuesto por el Ejecutivo. “Si siguen las diferencias es difícil continuar manteniendo la unidad de bloque”, habría dicho el macrista Van Toren. Después, las aguas se calmaron un poco. Sin embargo, Sousa se muestra cada vez más cercano a Ramón Vallejo, el edil de Unión Peronista; ambos trabajando fuerte para Francisco de Narváez.
En tanto, en Avellaneda las cosas vienen mal barajadas desde un principio, pese al liderazgo de la diputada provincial y candidata a intendenta, Mónica López; que lleva los hilos del armado denarvaísta. Sin embargo, los tres concejales del otrora bloque Unión Celeste y Blanco terminaron jugando para el ex gobernador Felipe Solá. El más compacto de los sectores de aquel Unión-PRO de 2009 es el que responde a las órdenes del jefe de Gobierno porteño, que cuenta con cuatro concejales. En lo que respecta al monobloque conformado por Alberto Roberti, de más está decir que coincide en casi todos los temas con su esposa, la diputada Mónica López.
Pero no es todo. También asoma el ex diputado provincial Sergio Nahabetián, desde Recrear, que tiene intenciones de colar alguna candidatura de cara a 2011.
El tema es que por ahora no encuentra un lugar definido. Por si fuera poco, además pujan por un huequito los concejales, ex aliados del Colorado, Julia Recalde, José Alessi y Ramón Leiva, que no quieren saber nada con Mónica López - la dirigente mejor posicionada y con mayor estructura - y demuestran claras intenciones de postular al segundo para ocupar el sillón del reemplazante del ministro de Desarrollo, Baldomero Alvarez de Olivera, Jorge Ferraresi.
Las situaciones se repiten, solamente difieren las razones. Unión-PRO no es lo que era. Los bloques se rompieron, antes o después de los enfrentamientos entre los cruces entre Macri y De Narváez. Pero se rompieron. Y el oficialismo gobernante tuvo que ver en varios de los casos. Se notan complicaciones en la tarea diaria del Concejo. Pero la principal preocupación está puesta en las elecciones venideras. ¿Dónde y para quien jugarán los que todavía se encuentran dispersos? La unidad de macristas, felipistas y denarvaístas se vislumbra como una misión imposible.












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