Por Fernando LabordaLa foto que la semana pasada unió a 15 importantes empresarios pertenecientes a las cúpulas de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que reclamaron un marco institucional sólido, seguridad jurídica y respeto por la iniciativa privada podría no ser la última en el largo camino hacia el escenario electoral de 2011.
Ambas reuniones reflejan una clara preocupación por la gobernabilidad y, en parte, por la necesidad de la conformación de una sólida alternativa de poder al kirchnerismo, que difícilmente será factible si la oposición se atomiza frente a las elecciones presidenciales del año próximo.
Aunque la declaración de las dos entidades empresariales sea interpretada como una cuestionamiento al gobierno nacional, los gestos de sus dirigentes traslucen también incertidumbre por lo que pueda venir si la oposición sigue más preocupada por dirimir vedettismos personales que por alcanzar acuerdos acerca de los problemas que deberá enfrentar la Argentina poskirchnerista.
El nivel de inflación real, que algunos de los empresarios que participaron del citado cónclave estiman en casi un 30 por ciento para este año, es uno de esos problemas; las razones por las cuales la inversión directa no crece como sería de esperar en un país donde aumenta el nivel de consumo constituyen otro problema. La falta de seguridad jurídica y la inestabilidad de las reglas de juego son un tercer inconveniente que perciben los empresarios. Y la crisis energética puede ser el cuarto.
Todo puede parecer un desafío a los Kirchner. Y de hecho lo es. Pero los dirigentes de la oposición serían necios si no advirtieron que es hacia ellos adonde se dirige el mensaje de preocupación que transmiten los empresarios.
Entre algunos de protagonistas de la tan comentada reunión en la sede de la UIA abundan las dudas sobre los planes de gobierno de la oposición. ¿Cuál será la posición final de un eventual presidente radical como Ricardo Alfonsín o Julio Cobos frente al intervencionismo estatal del que hizo gala el gobierno kirchnerista? ¿Cuál será el grado de cohesión entre quienes hoy asoman como líderes del peronismo no kirchnerista? ¿Qué aprendieron los dirigentes de la oposición del recordado fracaso de la alianza que llevó a Fernando de la Rúa al poder y que dejó una de las peores crisis de gobernabilidad y de representatividad que se recuerden? Esas son sólo algunas de las preguntas que se formulan los hombres de negocios de la Argentina.
Es probable que en el propio campo empresarial haya diferencias sobre el papel del Estado en la economía, sobre el tipo de cambio y sobre las políticas de subsidios al sector privado. Sin embargo, en su presente, hay algo más fuerte que eso. Hoy los une el espanto a un estilo de gestión que reniega del diálogo y de los consensos. Y también los une el espanto a un pasado que no quieren ver repetirse.








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