«La unidad del radicalismo es la base para recuperar el municipio dentro de 4 años»

Adalberto Sardiña se alejó de la función pública municipal el pasado 10 de diciembre, tras 18 años de exposición. Porque cabe recordar que él estuvo 2 años como concejal opositor del gobierno de Juan Carlos Reina. En realidad se alejó algo antes, cuando tras la derrota de José Gabriel Erreca el 14 de agosto pasado, el ex intendente le pidió que saliera del frente de batalla.

Pero Sardiña es Sardiña, y en realidad no se va a ir nunca, en algún lugar, siempre que tenga espacio, el veterinario va a dar su punto de vista, va a polemizar, porque está en su esencia. El otrora «Gigante de los debates del Concejo» promete volver, quizás al recinto en dos años, quizás con algún otro Ejecutivo a futuro. Y mientras tanto, habla, pidió hablar, y aquí está lo que dijo.

¿Qué se siente haber estado 18 años en la función pública y hoy estar afuera?

- Se extraña el municipio, la actividad política, más en el caso mío que he dejado todo por la política. Pero lo hecho con gusto, dejé de lado mi profesión y me dediqué con mucha pasión a la política. Uno cosecha sabores y sin sabores; pero no me arrepiento y espero seguir dedicándole más tiempo.

¿Fue un error no haber ido de vuelta al Concejo y meterse en el Ejecutivo?

- Son decisiones que se toman en el momento y después con el diario del lunes es fácil poder sacar las conclusiones. Son riesgos que se asumen, desde el momento que me convocó el doctor Simón en los primeros meses de 2006 me gustó la propuesta a través de la Dirección de Bromatología. Cuando asumió José Gabriel me convocó para la Dirección de Recursos Humanos con un desafío muy importante, y a mitad de gestión también ejercí Bromatología que en ese momento estaba bacante.

Desarrollo Humano me gustó, hicimos muchísimas cosas, desde comprar todo el equipamiento de uniformes hasta lugares de esparcimiento para los empleados, tratamos de ser lo más ecuánimes posible. Hice un trabajo de campo, me iba a SANEBO, el Corralón, la terminal, visitaba los lugares, hablaba con la gente, solucionamos conflictos. Si bien los sueldos municipales no son del todo florecientes, en estos dos años que estuve recategorizamos e hicimos nombramiento de gente hasta septiembre del 2011, cuando José Gabriel me pidió que dejara la dirección para hacer algún recambio.

Me fui reconfortado porque me pude entender con los empleados, charlamos mucho.

A usted Erreca lo sacó después de perder las primarias, ¿otro hubiese sido el resultado de las elecciones si los cambios los hacía cuando recién entró?

- No lo sé, tengo una opinión muy particular del caso; pero ya está. Habría que discutir si los cambios impactaron o no.

¿No fue un error armar un Ejecutivo con mayoría de gente de planta permanente? Porque da la sensación de que se fue Erreca y pocos más, el resto quedaron todos...

- Yo también me fui. Es un debate profundo, lo que mide si una persona puede estar a cargo de una dirección es la capacidad y no si es planta permanente o no. No sé si los cambios que hizo Erreca mejoraron la elección, sí sé que hubo una mayor presencia en la calle y un estrechamiento de filas, eso fue lo que revirtió el resultado en parte. Hay intendentes como Gorosito que hace 20 años que está en Saladillo y tiene funcionarios que están desde el primer día, y sigue ganando las elecciones.

¿La elección la perdieron el 14 de agosto? Para las primarias no trabajó todo el radicalismo...

- Creo que hubo un cambio de estrategia del radicalismo. Yo había transmitido entre mis amigos que había que tener mayor presencia en la calle. También está el hecho de que la gestión a José Gabriel le llevó un tiempo, y eso no le permitió estar en la calle.

No se quiso tomar licencia...

- Por eso, cada candidato maneja su elección, José tuvo la independencia absoluta para manejarla a su antojo, después, esto se mide por resultados.

No sé si los cambios fueron influyentes, se cambiaron sólo dos o tres direcciones.

El impacto mayor de los cambios se dio cuando recién ingresó Erreca, que sacó a Griselda Iglesias y a Hugo Goñi, lo cual le trajo varios dolores de cabeza...

- Después del 14 de agosto, y con 2 mil votos en contra, no te queda más que recurrir a todo a ver con qué podés impactar. Yo trabajé siempre igual, tengo el escudo de la Unión Cívica Radical clavado en el pecho.

Siempre dicen que las victorias tienen muchos padres y la derrota es huérfana, nadie se hace cargo de las derrotas, creo que se dieron una conjunción de cosas. José Gabriel tuvo la libertad de haber elegido su gabinete cuando asumió, eligió a la gente que creía que lo iba a acompañar. Y después las estrategias de campaña también las manejó él.

¿Con la Coalición adentro hubiese sido otra cosa?

- Acá la Coalición perdió votos si comparamos las primarias con las generales, hubo muchos radicales que prefirieron votar al radicalismo ante el peligro inminente de perder el municipio.

También soy concientes que hay gente en la Coalición que por ahí no votaría al radicalismo.

Pero no dieron una señal de unidad con la Coalición, cosa que sí hizo Bali cuando encolumnó al PJ...

- En su momento dije que a Bali Bucca le faltaba gestión en lo personal y en lo público, y lo vamos viendo. Pero es lo que la gente eligió, soy respetuoso de esas cosas, hay que apoyar al gobierno que ganó, es de los bolivarenses.

Siempre digo que ser oposición es más fácil que ser gobierno.

Pero para ser oposición no les queda el mejor bloque en el Concejo, con varios que recién se inician en la labor legislativa...

- Este bloque tiene experiencia en gestión. Cuando yo fui oposición fui un poco el frontón, el escudo de Simón, y cuando fui oficialista lo mismo.

Pero volviendo a las elecciones, estas las perdimos nosotros y las ganó Bali, caminó mucho, nosotros no caminamos ni la mitad, hay que reconocerlo.

Y 16 años de gestión también hacen que te relajes un poco...

- Creo que es porque se confía uno. Lo del 14 de agosto fue como aquel que se prepara para una pelea que piensa que va a ganar por puntos y termina perdiendo por nocaut; pero de última perdimos.

Cuando José hizo cambios en su gabinete igual seguí trabajando en política. No creo haber sido yo el principal escollo, porque tengo muy buena relación con los empleados municipales, y de hecho la sigo teniendo; pero era la decisión del intendente y yo soy respetuoso de eso. Puse mi renuncia a disposición y fui a trabajar más desde el comité, y trabajé igual que si hubiera estado en funciones.

De lo que estoy convencido es que los radicales tenemos que estar unidos, no divididos, este es un mensaje fuerte de unidad, tenemos que seguir unidos a cualquier costo, porque es la base para recuperar el municipio dentro de cuatro años y poder hacer una buena legislativa en 2013. La ropa sucia hay que lavarla dentro del comité, ahí nos debemos decir las cosas. Todos los partidos mayoritarios tienen divisiones.

Tienen la ventaja de que Simón tiene dos años de gestión por delante, eso mantendrá el comité abierto...

- Nos ayuda, ya se vienen las legislativas. Nos ayuda la experiencia de Juan Carlos, de José Gabriel, los militantes que se acercan, los concejales, tenemos que estrechar filas y ser custodios de esta administración.

¿Fue buena estrategia aliarse con los autoconvocados?

- Creo que cada dos años los contextos son completamente distintos, si el candidato del PJ hubiese sido Salamanco tal vez José ganaba o perdía por más diferencia. Las comparaciones son odiosas, cada dos años uno arma la lista con lo mejor que tiene.

Falta formar políticos jóvenes, uno no encuentra al sucesor de Sardiña dentro de los que andan dando vueltas...

- Falta ese fuego. Después de muchos años mucha gente me para en la calle y me recuerda como el «Gigante de los debates». En el Ejecutivo trabajé bien; pero nunca tuve la exposición pública que me dio el Concejo Deliberante.

Al gabinete de Bali lo veo muy joven, con poca experiencia política; pero hay que dejarlos transitar. El tiene varias deudas con la ciudadanía local y nosotros las vamos a ir siguiendo de cerca.

Lo que le pido a esta gestión es que no persiga a los empleados, hubo algunos planteos complejos como el de Creparula. Yo estuve en el Concejo pidiendo por Creparula, es una persona que ha ayudado a cuanto ha podido y me parece que no se lo puede tirar por la ventana.

La planta de abatimiento de arsénico es una deuda que nosotros le vamos a recordar. Tendrá que demostrar que no fue un caballito para ganar la elección.

¿Quiere volver al Concejo?

- Voy a estar en la actividad política, voy a volver a la función, no sé en qué rol, no voy a abandonar, voy a seguir avanzando, porque tengo en claro mi capacidad de trabajo y mi honestidad en la función, el algo que puedo exhibir con mucho orgullo.

Voy a seguir trabajando desde el puesto que me toque, como militante, acercando proyectos a los concejales, al comité, al senador, que son los espectros que nos quedan.

¿La Coalición tiene las puertas abierta?

- Es otro debate que tendría que dar, no soy quién para decidirlo.

Hace cuatro años bajaron la lista de Hugo González, y Morán dijo que era para no ser cómplices de la llegada de un peronista al municipio. Cuatro años después, parece que cambió de opinión...

- Cambió el discurso (risas). Me parece que nosotros tenemos que abrir puertas, no cerrarlas; pero siempre teniendo la mano en el picaporte. Son debates profundos, no se trata del antojo de una persona, ni los deseos de unos de volver ni los de otros de que no vuelvan, son debates de asamblea.

Si elegí la Unión Cívica Radical es porque hay una ideología y un comportamiento, un estilo de vida, yo vivo como un militante de la UCR.

La apertura se tiene que dar con racionalidad, no soy divisionista, considero que tenemos que estar unidos; pero con bases ideológicas fuertes y con una plataforma acordada sobre la cual podamos trabajar juntos, y que no nos corran las apetencias personales siempre vigentes y que a veces desestabilizan.

Una vez le escuché decir a Morán que volverse a afiliar era un trámite; pero no lo es, es un convencimiento, un estilo de vida, una pasión.

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