La unidad no se proclama, se realiza

Pero para sea posible todos deben renunciar una parte de sus aspiraciones y además debe estar legitimada por las bases. Deben exhibirse conductas honestas y compromiso social militante como pasaporte al debate, alejar para siempre a los burócratas parásitos que nada han conseguido a los largo de los últimos 10 años conduciendo al partido y el gobierno.
En el primero, solo han amordazado al conjunto de los afiliados sometiéndolos a vergonzosas intervenciones que borraron la militancia e instalaron el dedo tramposo y en el gobierno solo han consolidado el proyecto de provincia INVIABLE, con índices ESCANDALOSOS de miseria, mortalidad infantil, analfabetismo, prebendarismo e inseguridad acrecentado por la sumisión a un poder central autoritario y corrupto.

Habrá que revisar a fondo la LEALTAD A LA CAUSA RADICAL de cada pretendiente y al mismo tiempo descartar a los perseguidores y sedientos de venganza.

NO PUEDEN SER NADA quienes en el manejo de la cosa pública han dejado en la calle a gente trabajadora y con familia, a jóvenes con sueños y esperanzas. A los corruptos y sospechados, enriquecidos y prepotentes, soberbios e inútiles solos les queda el horizonte del desprecio y la repulsa.

ALGUNOS NO PUEDEN HABLAR DE UNIDAD EN LA UCR MIENTRAS MANTENGAN INTERVENIDO EL PARTIDO Y MENOS EN MANOS DE MENTECATOS SIN ESCRUPULOS, CORREVEIDILES DEL DESPOTISMO.

La UCR surgió a la vida institucional del país como un recurso frente al fraude y al autoritarismo, y abono la tierra de los Argentinos con el aporte invalorable de hombres de la talla de Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen, Moisés Lebhenson, Amadeo Sabattini, Arturo H. Illia, Ricardo Balbin,Raul R. Alfonsín, y de cada uno de ellos, cada RADICAL BIEN NACIDO tomo lo mejor e hizo rumbo, aunque hoy, debemos reconocer, algunos pocos encaramados, bastardearon el pensamiento de estos hombres sanos y lo llevaron atado al carro triunfal del pragmatismo y la deslealtad. A estos, le debe estar vedada cualquier aspiración, pero de eso se debe encargar el pueblo y por eso reclamamos dejar escuchar su voz, sin censuras ni chantajes, sin canonjías ni dominación.

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